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¿QUÉ APOYO TIENEN EN VUESTRAS EMPRESAS LAS INTRAEMPRENDEDORES?

Foto propiedad Juan Martínez de SalinasDesde hace mucho tiempo, se habla de la importancia de los intraemprendedores en las empresas. En otros países están más avanzados que en España a este respecto. En nuestro país es algo minoritario y en este post voy a intentar explicar a que me refiero.

Partamos de la definición, para aquellos que todavía no conozcan este puesto: El Intraemprendedor es el trabajador capaz de desarrollar una nueva línea de negocio o una innovación dentro de una empresa, adquiriendo la responsabilidad del proyecto pero manteniendo un salario, o lo que es lo mismo, no es un externo, sino un trabajador de la misma empresa.

En actos públicos, entrevistas y demás interactuaciones externas, los responsables de las organizaciones nos recalcan lo importantes que son sus personas y que sin ellas, no serían nada. Sin embargo, esto debe venir avalado con hechos que así lo demuestren. Pero este enfoque, ahora ha de compaginarse con el hecho de la necesidad que dentro de sus empresas dispongan de personas que desarrollen nuevas cosas, cambien procesos y den un enfoque necesario. Hacer las cosas como se han hecho siempre… quizás no sea válido ya.

La realidad es que algunas empresas tienen una visión diferente de lo que significa ser intraemprendedor con lo que realmente es o debería ser. En ciertas organizaciones, ser un emprendedor interno es que alguien proponga algo nuevo o diferente y le dicen que lo haga. Hasta aquí todo muy bien. El problema es que ese nuevo proceso, cambio o desarrollo mayor o menor le toca hacerlo a esa persona sin ningún apoyo de su compañía y se suma como una mochila extra a todas las tareas que ya tiene asignada esa persona. A veces las cosas salen bien y las medallas se las cuelgan otras personas de la compañía, pero en la mayoría de los casos, esos nuevos enfoques salen mal por la falta de ayuda interna y por el absoluto abandono de esas personas que son vistas mal o con recelo por gente de su compañía.

Las empresas olvidan que el tener una buena red de emprendedores internos en sus filas supone darles soporte y apoyo total para lo que puedan precisar. Por otro lado, el implementar un sistema de emprendimiento interno en una organización supone que vaya de la mano de un buen sistema de flexibilidad para las personas que adquieran ese nuevo rol. Es decir, que a esas personas se les descargue de parte de esas tareas que no son específicas suyas y que se les de un tiempo de trabajo para dedicar a esos nuevos desarrollos que van en beneficio de la compañía. La teoría es muy bonita pero deber ir en relación a la realidad. Muchas veces, parte de la cúpula ve necesario que se deben de cambiar cosas y otra parte no solo no se lo cree sino que, en vez de ayudar, hacen todo lo posible para que eso no se alcance.

Las organizaciones que quieran implementar un buen sistema de emprendimiento interno deben de tener la mente abierta, a pesar de sus dudas iniciales, buscando otros enfoques o mejoras. Se debe contar con aquellas personas con inquietudes, ideas y empuje por hacer nuevas cosas, eso sí, se les debe animar a que participen pero no obligarles a ello. En muchas organizaciones, cuando quieren tejer una red de emprendimiento interno, suelen comenzar la casa por el tejado. Es decir, piensan en las personas y que sean ellos los que empujen a pesar de las dificultades y resistencias internas, cuando lo primero que se debe hacer es una gran labor de difusión y concienciación y continuar con una gran inversión de tiempo para romper factores limitantes negativos y subjetivos del personal interno de todos los niveles que frenan este tipo de iniciativas.

A veces nos sorprendemos en algunas compañías porque el personal de staff dice que determinada idea, cambio o enfoque nuevo es una verdadera chorrada. Y es que por lo general, un ambiente estable y confortable es muy reacio al cambio. Imaginemos que una empresa quiere implantar un nuevo canal de comunicación en su compañía y el mensaje que se transmite de los jefes de equipo de cualquier nivel a sus equipos es que ese nuevo canal no sirve para nada y que es perder el tiempo. Con esto ya estamos consiguiendo que sea un fracaso mayúsculo porque si las personas encargadas de transmitir ese nuevo empuje lanzan ese mensaje, no tendrá éxito. Como dice el refrán, eso es tirarse piedras contra tu propio tejado. Este tipo de doble juego es fácil de localizar y también de erradicar. Las empresas que quieran avanzar y evolucionar deben tener tolerancia cero contra esas personas limitadoras del cambio.

Las empresas donde realmente existen emprendedores internos son aquellas que cuentan con cúpulas directivas abiertas y flexibles, que permiten que las personas con ideas no solo puedan contarlas sino también acometerlas con total apoyo. Esto se ve como una inversión de tiempo necesaria para la buena salud de esa organización. Tener una buena red de emprendedores internos en una compañía hace que la empresa evolucione de acuerdo a las necesidades del sector, del cliente o del mercado.

Es sintomático de que una empresa no va por buen camino cuando personas internas con inquietudes, ideas y ganas por hacer las cosas de otra forma deciden, tras palos diversos, dejar de aportar esa faceta y, si quieren aportar y desarrollarse, buscar hacerlo fuera, en otra organización. Estos cambios no ocurren de un día para otro sino que es una evolución y no falta de infinidad de decepciones.

No genera bien clima laboral el ver como un señor o señora que llega nueva a la empresa, empieza a cambiar procedimientos, formas de hacer las cosas… sin que la empresa sepa que se le ha asignado esa labor.

Una empresa nunca podrá ser intraemprendedora si las personas que las dirigen son reticentes al cambio porque siguen pensando que las cosas se deben hacer como siempre. Pero también tendrán que comunicar (algo que suele ser el talón de Aquiles de muchas empresas) los cambios que se van a realizar, que van a tener compañeros nuevos que van a realizar nuevos cambios y sobretodo, que esperan el apoyo incondicional del resto de personal. Si esto no ocurre, el intraemprendedor será alguien que dure bien poco en la empresa.

Además algunas compañías para no evolucionar se creen sus propias mentiras diciendo que no es que no quieran cambiar sino que no tienen tiempo y cosas de ese estilo. A veces, las respuestas a las preguntas que una organización se hace cada “x” tiempo de por qué no consiguen tener el peso que deberían las tienen delante de ellos. No es otra que hacer las cosas de otra forma, escuchando a sus clientes (internos y externos) y siendo flexibles de forma global.

Soy positivo y tengo claro que las empresas del futuro necesitarán tener emprendedores internos que les ayuden a destacar por encima del resto. Aunque aun queda mucho camino por recorrer, lo más importante es asumir que se debe cambiar y quererlo hacer.

¿Cuántas empresas conocéis que tengan implementado en su estrategia un sistema de emprendimiento interno? ¿Qué apoyo tienen en vuestras empresas las intraemprendedores?

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