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¿POR QUÉ NOS CUESTA CAMBIAR TANTO DE LUGAR DE RESIDENCIA POR MOTIVOS DE TRABAJO?

Foto propiedad Juan Martínez de Salinas 2015Vivimos en un mercado laboral global cuanto menos limitaciones geográficas tengamos a la hora de buscar trabajo más nos facilita el proceso de búsqueda.

España es un país aun muy reacio a cambiar de ciudad o incluso de país para optar a un trabajo. La crisis ha forzado a algunos a salir de España y otras cambiar de cuidad de residencia dentro de España para obtener un trabajo. Sin embargo, aun no es algo generalizado, es algo minoritario e incluso los políticos habla del este tipo de movimientos como negativo, normalmente asociado al concepto de “fuga de cerebros”.

En España nos fastidia que nos comparen con países de otros continentes; en Estados Unidos, por ejemplo, es muy habitual cambiar de Estado de residencia por temas de trabajo, aunque todo es mucho más fácil y la forma de vivir es muy diferente y se facilita el cambio en todos los aspectos.

En España por ejemplo, solemos comprarnos una casa que ya nos limita esa movilidad, frente otros países que viven de alquiler y el cambio de residencia no es un grave problema.

Igualmente aquí estamos muy unidos a nuestro entorno familiar, círculos de amigos y a nuestra rutina de vida. Nos cuesta dejar atrás o alejarnos de nuestras raíces. El cambiar de cuidad o de país no supone olvidarnos de lo que dejamos en otra ciudad.

También estamos acostumbrados a los hábitos y horarios de nuestro país y nos cuesta cambiar nuestras rutinas y área de confort.

El cambio de lugar de residencia tiene que ser una decisión personal y no obligada por nadie. Sin embargo, también debemos sopesar y sacrificar ciertos aspectos para obtener lo que cada uno quiere. Si uno quiere trabajar, o mejorar la posición/salario actual, en más de una ocasión supondrá tener que poner tierra de por medio. Nada es gratuito.

No olvido que para muchas personas, por sus circunstancias personales y familiares, aunque quisieran, tendrían muy difícil cambiar de ciudad para trabajar.

En España se debe hacer mucha labor educacional para romper clichés. Esto también supone que nuestra sociedad cambie determinados hábitos que faciliten el cambiar de ciudad para hacer un paréntesis y seguir trabajando en otra localidad sin cerrar la puerta a poder volver en un futuro a nuestra ciudad original.

Los cambios de cualquier tipo siempre se ven de forma negativa porque es algo desconocido, sin embargo, el cambiar supone aprendizaje, vivencias y evolución. No obstante, nos tienen que salir los números para ver si el cambio de ciudad cubica… sobretodo, si tenemos cargas familiares.

Hasta antes de la crisis estábamos acostumbrados a encontrar trabajo rápidamente en nuestra localidad y poder cambiar fácilmente de empresa y de trabajo sin apenas buscarlo. Pero aquello terminó.

Se debe comprender que a veces para llegar a conseguir nuestro objetivo final tendremos que coger caminos largos que nos lleven a sitios no deseados o esperados. A veces no valoramos lo que tenemos y miramos al resto con envidia… pero tenemos que saber apreciar lo tenemos. No todo es siempre negativo. En estos tiempos, (como lo ha sido siempre) trabajar es mucho mejor que no tener trabajo. Con esto no digo que todo el mundo tengamos que buscar trabajo fuera de nuestra ciudad, sino que a veces debemos sopesar nuestro proceso de búsqueda y asumir las consecuencias de las limitaciones que les ponemos.

Muchos jóvenes que no tienen aun ataduras de vida están cerrados mentalmente a buscar trabajo en otras ciudades y otros países. Lo ven como algo negativo y dañino. Cuando para empezar es una forma de aprendizaje porque nos tocará tener que aprender a buscarnos la vida por nosotros mismos. En los tiempos actuales vivimos en una sociedad demasiado sobreprotectora con nuestros hijos, no queremos que sufran e intentamos darles facilidades para conseguir todo. La vida de todos nosotros tendrá adversidades de algún tipo, nos darán negativas, las cosas no saldrán como esperábamos y tendremos que buscar planes alternativos y no siempre están nuestras familias o amigos para sacarnos del atolladero.

Por lo tanto, no digo que la movilidad geográfica sea buena y necesaria para todo el mundo. Lo que digo es que no pasa nada por contemplarla poniendo encima de la mesa los pros y contras de cambiar de lugar de residencia por temas de trabajo. Es cuestión de realizar la labor de investigación y a veces se está mejor trabajando que sin trabajo aunque sea fuera de nuestra ciudad donde tenemos la vida hecha. 

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