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DEJANDO HUELLA

Foto propiedad de Juan Martínez de SalinasRoger Fresneda y Pedro Asían eran amigos desde la infancia, además habían estudiado juntos en el instituto y Psicología en la Universidad Autónoma de Barcelona, concretamente la especialidad de psicología industrial/organizacional enfocada al mundo de la empresa. Ambos tenían experiencia laboral en su área de menos de 2 años, ahora habían decidido pegar un paron para especializarse aun más. Empezaron un programa en Dirección Estratégica de RRHH en el IE Business School.

Querían tener esa visión global, necesaria desde su opinión.  Su profesor Carlos Cerezo les impartió dentro de este programa contenido relacionado con el liderazgo. En la clase anterior, les pidió que reflexionasen sobre qué era para ellos el liderazgo y que pusiesen el ejemplo de una persona que fuese un gran líder y que lo argumentasen. La mayoría de los alumnos mencionaron a grandes personalidades pasadas y actuales de diferentes ámbitos, tipo La Madre Teresa de Calcuta, Barack Obama, Rafael Nadal, etc. En sus argumentaciones indicaban que eran personas que habían forjado su camino con esfuerzo y trabajo, siendo líderes innatos en sus áreas profesionales. El criterio mayoritario era que un líder nace a pesar de que luego se tenga que hacer así mismo. Llego el turno de Pedro que era de ideas fijas y tenía claro que un líder se hace, que no nace, es decir, argumentaba que cualquiera podía ser un líder. Cuando le preguntaron quién era para el un ejemplo de líder, sin dudarlo, comentó que uno de sus antepasados familiares llamado Alonso Asían. Toda la clase se quedo perpleja y comentaron que quien era esa persona y en qué había destacado. El profesor Carlos Cerezo le dijo a Pedro que se explicase y argumentase. Este comento que Alonso destaco por hacer su vida a pesar de que la historia le marcaba un camino diferente. Alonso vino al mundo en 1820 en un pueblo de la Región de Castilla la Vieja, concretamente esta localidad se llamaba Tormentos a unos 80 kilómetros de Logroño. Esta localidad tenía un censo de unos 2.000 habitantes que para aquella época era un municipio importante. La principal actividad de la localidad era agrícola y artesana. La familia de Alonso se dedicaba a la agricultura y contaban con más de 200 fanegas de tierra. Alonso era el primogénito de 6 hermanos. A priori, Alonso y sus hermanos estaban destinados a estudiar, porque si situación familiar a nivel económico era bastante adecuada. Sin embargo, un día de mayo de 1833 su padre sufrió un desvanecimiento en las tierras, acudió rápidamente el médico del pueblo pero nada pudo hacer por salvar la vida de su padre. El médico índico que había fallecido de cólico miserere que en aquellos tiempos se utilizaba para referirse a alguien que había tenido una enfermedad que le había llevado a fallecer relativamente rápido y que no se podía identificar con otras enfermedades fulminantes. Esto hizo que su madre, Mariana, desolada tuviese que sacar de la Escuela a su hijo Alonso y a su hija Jacinta. El resto de sus hermanos aun eran pequeños para poder ayudar. Jacinta echaría una mano en la casa a su madre. Alonso sería desde ya con sus 13 años el hombre de la casa y tendría que gestionar a los jornaleros que les ayudaban en las tierras. Poco sabía él de gestionar la tierra familiar. Sus mejores amigos eran Isidro, hijo del alcalde y Vicente hijo del médico del pueblo, que tenían en sus casas a líderes de Tormentos, todo el mundo los tenía en cuenta por ser hijos de quienes eran y estaban destinados a tener un lugar destacado en la sociedad de su municipio. Alonso era hijo de un agricultor con cierto peso pero pertenecía a la clase más baja visto desde la óptica clasista de aquella época.

Pasaron 20 años, 1853 y Alonso tenía 33 años. Isidro y Vicente, sus vidas fueron por derroteros diferentes  y su amistad había tomado mucha distancia. Isidro había fallecido de una epidemia de viruela hacía más de 8 años. Vicente, por el contrario, había estudiado en la Universidad de Madrid la carrera de Medicina. Vicente ahora ocupaba la plaza de médico de Tormentos que anteriormente ocupó su padre. Por el contrario, Alonso continuaba con la gestión de la tierra familiar, aunque actualmente ya estaba casado y había sido padre de 5 niños, 3 de los cuales habían fallecido al nacer. Alonso carecía de formación académica pero estaba formado en la vida, porque desde muy joven, tuvo que afrontar un destino que no esperaba. En Tormentos todo el mundo tenía en cuenta el criterio del Cura, el médico y el alcalde por status. Sin embargo en Tormentos la persona que más peso tenía su criterio entre los ciudadanos de allí era Alonso Asían. Para aquella época Alonso a pesar de tener que dejar la escuela pronto, sabía leer y escribir, cosa rara ya que el analfabetismo en España era alto.

Foto propiedad Juan Martínez de SalinasAlonso era una persona calmada que sabía escuchar, aplicaba el sentido común e intentaba buscar la mejor solución a los problemas, analizando los diferentes puntos de vista. Sus vecinos escuchaban sus consejos y les daba todas las opciones posibles con pros y contras para que ellos pudiesen decidir. Alonso daba ejemplo de sabiduría adquirida a lo largo de su vida, porque no lo había tenido fácil y sus tierras familiares habían prosperado con su trabajo desde el alba hasta  el anochecer y a sus sabias decisiones. En los municipios cercanos a Tormentos se corrió la voz y muchas personas acudían a Alonso a pedir consejo a pesar de que no le conociesen. El cura, el médico y el alcalde de Tormentos no daban crédito y estaban muy molestos. Un día convocaron a una reunión a Herminia una vecina de la localidad, que había tenido un problema con su hijo y acudió directamente a Alonso sin pedirles consejo a ellos. Estos tres le preguntaron directamente a Herminia por qué no había considerado ni siquiera la opción de su opinión. Herminia estaba apesumbrada, sin embargo, se armó de valor ante tan ilustres miembros de su localidad y tomó la palabra. Herminia comenzó diciendo “Verán, verán ustedes, ya disculparán por mi error de no pedirles criterio ante mi problema familiar. Ustedes, ante un problema, siempre dan una única solución. Da la sensación de que incluso la imponen. Sin embargo, nuestro vecino Alonso nos muestra todas las posibles soluciones con sus pros y contras para que seamos nosotros mismos los que decidamos cuál es la mejor opción. Es decir, no juzga nuestra decisión, cosa que ustedes en caso de no hacer lo que estiman como adecuado para solucionar ese problema se ofenden y hacen que se nos mire de forma diferente por desobedecer su criterio”. El cura, el médico y el alcalde hicieron correr la voz que se debía contar con su criterio y que aquellos vecinos que no lo hiciesen sufrirían ser mal vistos en el municipio con las consecuencias que eso tenía en aquella época. A partir de aquel día todos los ciudadanos acudían a pedir consejo a estas autoridades, sin embargo, a escondidas seguían pidiendo criterio a Alonso y en la mayoría de los casos hacían caso a este en alguna de sus opciones que, a veces, coincidía con la única solución posible de sus máximas autoridades.

Volviendo al siglo XXI, Pedro Asian explicó que su antepasado Alonso se había convertido en líder porque sus vecinos lo habían convertido en tal por lo que hacía y por su forma de actuar con las personas. Era un líder que había surgido de forma espontánea y no impuesto por el cargo que ocupaba. La moraleja de esta historia es que Alonso en pleno siglo XIX ya tenía una marca propia en su localidad y en las más próximas, porque daba ejemplo, no juzgaba, no imponía su criterio, daba todas las opciones y consentía que cada persona optase por la que consideraba más adecuada. Es decir, permitía que cada persona fuese el protagonista de su vida, a pesar de que le pidiesen consejo. Para finalizar su reflexión, lanzo la siguiente pregunta: nuestros líderes ¿son considerados como tales por lo que hacen o por la posición que ocupan? Pedro opinaba, apostando por comenzar el debate, que en pleno siglo XXI existía una crisis de liderazgo porque se daba por hecho que la posición que se ocupaba en una compañía era lo más importante para ser considerado un LIDER o mejor dicho un JEFE. Se esperaba un apasionante debate en el que todos aprenderían. 

  1. Jesus Mari dice:

    Bonita historian y es cierto que muchasn veces la pisicion de alguien no es lo mosmo que lo que percibe la gente y existen otras personas o grupos que son mas representativos.
    Me quedo con la parte de escuchar y ver que puede haber muchos caminos.
    Saludos Jesus Mari

  2. Hola Jesús,

    Gracias por pasarte y participar en mi blog.

    Efectivamente, a veces las personas que uno menos espera pueden ser las que tengan esas cualidades para ser líderes. A veces nos dejamos llevar por la posición que uno ocupa y esto no lo es todo.

    Escuchar es algo que se fomenta no todo lo que fuese necesario en nuestra sociedad actual. La gente prefiere hablar. No es fácil saber escuchar al otro sin opinar ni juzgar.

    Saludos,

    Juan

  3. Ana Nisarre dice:

    Me ha encantado la historia, y ojalá muchos líderes de ahora fueran como Alonso

  4. Hola Ana,

    Me alegra que te gustase la historia de Alonso que relato aquí.

    Saludos,

    Juan

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