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¿QUIÉN NO TIENE EN SU EMPRESA EL PERSONAJE QUE RESIDE EN LA PENA, PENITA PENA?

Foto propiedad Juan Martinez de Salinas Murillo¿Quién no tiene en su empresa el personaje que reside en la pena, penita pena?

Continuando con los perfiles que nos encontramos en las organizaciones a lo largo de nuestra carrera profesional, uno muy extendido es el de las personas negativas, quemadas y tóxicas, que están morenos no por fuera sino por dentro. 

No podemos obviar que todos los trabajos tienen sus aspectos negativos que en algún momento nos hacen desesperarnos a todos. Aunque os cambiareis de empresa, encontrareis también aspectos que os molestan, eso sí, posiblemente serán otros que en los anteriores trabajos no teníais. Todos, en algún momento, estamos quemados y necesitamos resetearnos para cambiar de actitud. Residir solamente en lo negativo y en lo malo no aporta nada bueno a vuestra salud mental y a la de las personas que os rodean en las diversas áreas de vuestra vida. Tenéis que cambiar el chip y abrir la mente para valorar también los aspectos positivos de vuestra organización y trabajo por pocos que os puedan parecer.

PERFIL “TÓXICO DE LA CONSPIRACIÓN”

Dentro de esta diversidad, tenemos a las personas tóxicas que hacen daño solamente de tenerlas al lado, porque contaminan con la mirada. Son esas personas que en todo lo que ocurre en su trabajo esta involucrada la teoría de la conspiración, todo el mundo hace las cosas para fastidiarles en sus compañías, todo el mundo es malo y lindezas de ese estilo. Solo hacen las cosas bien ellos y los demás siempre consiguen las cosas por suerte. A estas personas lo mejor es ignorarlas, con independencia de que las tengáis al lado, para evitar que nos os envenenen porque en caso de conseguirlo no dudarán en usaros como arma arrojadiza contra sus múltiples objetivos. A veces, cuando no tienen información sobre un tema o asunto, en vez de documentarse, especulan e inventan para difamar y hacer daño a la empresa o a las personas que conforman esa empresa. Son los primeros en sorprenderse de algunas actitudes hacia ellas; no puedes pretender caer bien cuando te dedicas a criticar a todo el mundo.

PERFIL “TIRO LA TOALLA”

Supongo que todos conocemos este tipo de perfil. Viven en la autocompadecencia. “Siempre me ha ido mal”, “no me merece la pena intentarlo porque seguro que va mal”, “tengo mala suerte para todo”, “me ha ido fatal”, “no me merece la pena intentarlo”, “¡qué injusto es lo mío!”, “nadie me ayuda nunca”, etc. Creo que no es descabellado afirmar que a todos, a lo largo de nuestras carreras profesionales, algunas cosas han salido como esperamos y otras no han acabado como nos hubiese gustado. También hay mucha injusticia, sin embargo, residir en eso no nos ayuda porque no nos permite a avanzar en nuestras vidas. Este tipo de personas se auto compadecen sin conseguir nada de provecho. Determinadas cosas de vuestras organizaciones no las podéis cambiar y si todo os saca de vuestras casillas y no os gusta nada, quizás haya llegado el momento de cambiar de trabajo.

PERFIL “CHAMUSCADO”

Este perfil se entremezcla con el perfil anterior. Suele tratarse de personas con larga estancia en las empresas, que la monotonía de su trabajo les ha hecho estar resentidos. En vez de prosperar o buscar nuevos horizontes, se autocompadecen, se convierten en verdaderas barreras a la hora de desarrollar nuevos proyectos. Están quemados (con o sin razón) con la empresa, compañeros y el mundo en general. Sin embargo, para remontar deben cambiar el chip, cambiar de actitud y tomárselo de otra forma. Como suelo decir, es preferible echar humor a determinadas circunstancias. 

PERFIL “LA CULPA NO ES MÍA”

Suelen ser personas que no ven sus errores y echan la culpa a otros de todos los problemas que les surgen. Tenemos que ser realistas, honestos y objetivos con nosotros mismos a la hora de afrontar los problemas internos.  Si nos trasladamos a nuestros tiempos de estudiantes, ¿quién no tenía un compañero que cuando suspendía decía que la culpa era del profesor que les había cogido manía? Todos sabemos que la verdadera razón solía ser que no se había estudiado todo lo necesario. Algunas personas adquieren en su trabajo una actitud maníaco depresiva, parece que todo el mundo va contra ellos y eso es algo desmesurado. Aquellos compañeros que actúan de forma agresiva para con vosotros por regla general son así con todas las demás, lo que ocurre es que si a vosotros os toca relacionaros más con ellos, lo sufriréis más y, por ende, se tiende a magnificarlo.

Muchas de estas personas han caído en el pozo de la negatividad y la oscuridad y no tienen solución mientras ellas no quieran salir de ahí asumiendo que necesitan ayuda urgente. A estas personas, aunque se les diga que deben cambiar, responden con que cambiar no sirve de nada y que todo seguirá igual tras intentar cambiar. La verdad es que se han acostumbrado a residir en la pena, en el chantaje emocional, en la negatividad y para ellos es cómodo moverse ahí. Viven de dar pena y se van alimentando de diferentes personas, porque no suelen encontrar a nadie que los aguante de forma permanente. Siempre aconsejo ir a nuestro aire, adaptarnos al entorno aunque sea adverso, sin embargo, no podemos permitir que nos contamine el ambiente toxicó o negativo existente en nuestro entorno. A veces lo habitual no es lo normal. Vosotros debéis de pasar de ese tipo de cosas haciendo vuestro trabajo que es por lo que os pagan.

La vida por si sola es injusta, dura y triste en muchas ocasiones para todos, así que debemos de ser positivos y realistas. Si seguimos haciendo lo mismo obtendremos lo mismo. Cuanto antes comencéis a llevar a cabo las cosas de otra manera, antes remontareis y cambiareis lo que nos os gusta de vuestra vida profesional.

Sacar de dentro ese problema, siempre viene bien, no digo lo contrario, pero no puede ser nuestro guion de vida. Una queja no puede paralizar vuestras vidas profesionales. Debéis seguir avanzando.

Cada persona es libre de mantener la actitud que quiera en su trabajo, sin embargo, vosotros debéis de ser inteligentes para saber de qué tipo de personas os interesa rodearos para haceros vuestro trabajo más llevadero porque al final, nos contagiamos de la actitud de las personas con las que compartimos nuestro tiempo en la empresa, aunque no queramos.

En vuestro día a día, seguro que no solo os pasan cosas negativas. ¿Por qué no damos más importancia a las positivas? 

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