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¿CÓMO OS HAN COMUNICADO VUESTROS DESPIDOS?

Fotos Juan 2011 2012 y 2013 1296Bajo mi punto de vista, las empresas y sus cúpulas directivas demuestran cómo son, no tanto por cómo contratan sino por cómo despiden a sus empleados.

Las empresas son libres de tomar las decisiones que estimen pertinentes respecto a qué personas quieren mantener en sus filas y cuáles han de abandonar la organización. Está claro que nadie es imprescindible, sin embargo, algunas personas son más necesarias que otras. No se valora lo que se tenía hasta que se deja de tenerlo. Algunas empresas siguen despidiendo a las personas que mayor volumen de trabajo les saca y se quedan con las personas que más se “escaquean” o “pelotean”. Toda decisión conlleva sus consecuencias y algunas empresas han acabado cerrando por las malas decisiones de sus gestores.

Algunos despidos están meditados, otros son buscados y otros muchos se hacen sobre la marcha. Sea cual sea el motivo por el que se decida despedir a un trabajador, no se deberían olvidar las formas. Una organización debe cuidar a sus empleados hasta el último momento.Todos merecen ser tratados con respeto y educación. Debemos tratar a los demás como nos gustaría que nos tratasen a nosotros en una situación similar.

No tiene ninguna lógica que algunas personas a la que se van a despedir se enteren de su despidos 15 minutos antes de que se mande un comunicado general a toda la organización con los puestos de trabajo que se amortizan. Y ya no os digo si alguna de esas personas se encuentra de vacaciones y cuando se va a reincorporar a su puesto de trabajo se entera de la noticia leyendo un correo electrónico, con el conocimiento de todos sus compañeros. Esto es no tener tacto alguno y no tiene excusa ninguna. Determinados comportamientos son indefendibles y se merecen tolerancia cero.

Otra situación real: acudir a tu puesto de trabajo y encontrarte a la persona que te va a sustituir. Ese último día te piden que enseñes a la persona que te sustituye.  Estas acciones demuestran la nula gestión de personas existentes en esas compañías. Los responsables directos que a veces no tienen otro remedio que tomar esas decisiones, deben de comunicar con tiempo y en la forma adecuada la noticia. Desgraciadamente, la comunicación interna suele ser uno de los grandes puntos débiles en las empresas. Parece como que comunicar ciertos aspectos sea una flaqueza y la dirección opta por el mutismo. Al mismo tiempo, la noticia se filtra y llega a las “víctimas” que entran en una situación de impotencia y desmotivación absoluta. Ahí, sobre las formas de actuar y de comunicar dichas noticias, la empresa sí que tienen poder de decisión. No pueden tratar a sus personas como un número más. Estas formas inhumanas de comunicación demuestran que esas empresas no son nada humanas a través de una falta de respeto para sus trabajadores. En otras palabras, les da igual tener unas personas que otras. Pero ese trato hacia los trabajadores que dejan de serlo hace pensar a los que se quedan, que ven como todos sus esfuerzos, su defensa de la empresa o simplemente, el cumplimiento de las tareas, no es respetado por la organización. La consecuencia sea una desmotivación generalizada, demostrada por la conducta de sus gestores.

Soy de la opinión de que no se debe a largar en exceso la agonía de las personas que están pendientes de despidos en sus compañías. Tan pronto como la dirección haya tomado la decisión, debería comunicarlo personalmente a los afectados. Y se debería hacer de forma humana, es decir, con tiempo suficiente para que se puedan despedir de sus compañeros, clientes y recoger sus pertenencias. Lógicamente, siguiendo los protocolos de seguridad que tienen que cumplir en las organizaciones en función de la confidencialidad de la información que gestione cada una de las personas despedidas. Un amigo siempre me dice que suele recibir correos de despedida de diferentes empresas extranjeras, pero tan apenas ha recibido uno de una española, enterándose a posteriori, de que sus contactos ya no trabajan en la empresa. ¿Casualidad? 

Las personas despedidas merecen que la comunicación de sus despido y los motivos se los dé su responsable directo que suele ser quien toma la decisión. Se debe ser realista a la hora de comunicar un despido y no se pueden lanzar frases del tipo “Es una gran oportunidad para ti” o similares. Lo mejor es ir al grano de forma educada. Se debe dejar hablar a la persona que es despedida y darle un tiempo prudencial para que lo asuma, se desahogue y al menos le escuchemos. La decisión ya está tomada pero la persona tiene derechos de poder consultar y preguntar lo que estime.

Igualmente se debe dejar atada la situación del departamento de donde sale esa persona. Es decir, si se comunica el despido con tiempo, se puede dejar todo atado o encarrilado. No sería la primera vez que se despide a la única persona que conforma una compañía y a los días de su marcha se le llama para consultarle temas que llevaba y que nadie sabe cómo están. Si la empresa no ha tratado a la persona de forma adecuada, es posible que el despedido tenga un episodio de amnesia que no beneficia a nadie. Esto es una falta de respeto hacia la persona a la que se ha despedido. No podemos pretender que nos indique como están los temas una vez que ya no está. El tiempo que pase desde la comunicación del despido hasta su ejecución debe ser utilizado precisamente para eso, pero siempre, antes de su marcha definitiva. La persona que ya no forma parte de vuestra organización no tiene ninguna obligación de hacerlo y menos si las formas en que se ha comunicado el despido han dejado mucho que desear.

Tener que despedir a personas de una organización no es agradable, sin embargo, a veces toca hacerlo. La profesionalidad debe estar por encima de todo. A veces muchos profesionales de recursos humanos se ven obligados a comunicar despidos de forma inadecuada donde las formas son irrespetuosas y sin tacto alguno. Por supuesto, si el profesional de recursos humanos de esas organizaciones se queja de las formas y se niegan a efectuarlo de esa forma, tienen medio pie en la calle.

Otras veces, las personas ejecutoras de la decisión son tan cobardes que mandan a otros a comunicar su despido. Y para más falta de valentía están en el despacho de al lado, escuchando la comunicación del despido. Al final cada uno queda por lo que es. Cuando os den los papeles tenéis que tomaros vuestro tiempo para revisar que todo está bien. Es más, mucha gente firma como no conforme para después poder hacer sus cuentas con calma y comprobar que se le abona la cantidad que les corresponde.

¿Cómo os han comunicado vuestros despidos? ¿Quién os lo ha comunicado? ¿Cuéntanos situaciones surrealistas vividas a la hora de despediros?

Un despido es un jarro de agua fría que, aunque muchas personas se los puedan oler por su intuición, no se saben cómo reaccionarán hasta que llegue el momento.   Una vez que se deje el tema zanjado, debéis asumir y digerir esa realidad y comenzar a planificar vuestro futuro. Una puerta se ha cerrado, sin embargo, os esperan otras muchas por abrir. Y aunque suene como consolación, hay veces que, viendo cómo es una organización y cómo trata a sus trabajadores, quizá sea mejor estar fuera de ella, pese a los momentos tan difíciles que vivimos.

  1. Totalmente de acuerdo con todo lo que dices, me quedo con la reflexión, una empresa que no ha tenido tacto a la hora de separarte de ella,quizá no merezca la pena para trabajar

    Saludos

    María

  2. Mónica Nieto dice:

    Muy buen artículo!. Sin duda el despido es una de las tareas mas difíciles que las personas en posiciones directivas y del área de recursos humanos deben decidir y ejecutar. La delicadeza de la misma es tal que afecta a la organización no solo en su interior sino al exterior de la misma. El “cómo hacemos” supone los valores y la integridad de la empresa y su cultura. Así como es una situación que afecta directamente al desvinculado en forma directa y determinará también la forma en que el mismo asuma el hecho, afectará al resto del personal de acuerdo al grado de relación que haya establecido con el mismo y la imagen de la empresa ya que la experiencia trasciende desde el propio desvinculado y desde los propios integrantes de la empresa.

  3. Hola Mónica y María,

    Gracias por pasaros y participar en mi blog.

    Las salidas son más importantes de los que algunas empresas piensan, porque esto dice mucho de ellas. Se debe cuidar al detalle la salida y tratar a los trabajadores como se merecen hasta el último momento con independencia de que se vayan. La vida puede dar muchas vueltas para las personas y para las empresas. Lo que hoy es blanco puede ser negro mañana y viceversa.

    Saludos,

    Juan

  4. albert dice:

    Excelente artículo, me viene a la mente el dicho: ” otros vendrán y bueno te haran

    Un ejemplo de como despide una multinacional: se encarga al director de RRHH que dedpida al director de mantenimiento y defienda los intereses de la compañía en el despido, y una vez hecho, con lo amargo que supone despedir a un compañero directivo pero siendo un gran profesional, el director de RRHH e reúne con su jefe para informar e como ha ido, y allí mismo le despiden a el con el mismo argumento que el habías usado cinco minutos pars despedir al otro directivo.

  5. Hola Albert,

    Gracias por pasarte y participar en mi blog.

    Muy esclarecedor tú ejemplo y nos viene a demostrar que nadie está exento de sufrir el mismo tipo de despido mecánico y sin humanidad que hasta hace dos días aplicaba el que ahora lo acaba de sufrir. Se debe dar más importancia a las salidas de las empresas que muchas veces son inevitables. Las personas que se van han sido importantes y aun pueden seguir transmitiendo sus experiencias en vuestras compañías.

    Saludos,

    Juan

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