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¿CUÁL ES TU NIVEL DE CREDIBILIDAD?

Hace unos días, leí un post del blog Marca Propia, de Andrés Pérez titulado “Porque las empresas no viven en dospuntocerolandia”. Os recomiendo la lectura de este post.

Coincido plenamente con Andrés en que las personas que ya llevamos una larga trayectoria en la red mediante múltiples herramientas dejamos muchas pistas de cómo somos, sin embargo, al menos en mi caso, no tengo nada que ocultar sobre mis competencias profesionales, para lo bueno y lo malo. Opino que la vida personal es privada y que cada uno es libre de mostrarla o no en la red; obviamente, yo me la guardo para mí porque no la considero de interés para la inmensidad de la red.

Cada uno nos forjamos una reputación en la red que deja claro cómo somos aunque, en algunos casos, cueste tiempo llegar a “calar” como son en realidad algunas personas.

Al principio, en la red todos somos muy colegas y, tras el trato y el roce dentro de los grupos, se producen subgrupos por malentendidos y/o envidias. A determinadas personas se les sube el seguimiento que tiene a la cabeza y considera el trabajo de todos los demás mediocre, claro está, bajo su punto de vista. Cuando uno va conociendo más a la gente, ve con quiénes está en la misma onda y con quién es mejor distanciarse silenciosamente.

Otros se creen que mueven masas y si lo hacen en alguna medida es “dando la brasa” al resto para que le den el bombo necesario que les deje en buen lugar.

Una persona u organización puede tener muchos seguidores en la red, sin embargo, eso no es significativo que de que tengan credibilidad o sean creíbles. Tarde o temprano, van cayendo en renuncios que les dejan fuera de juego y se nutren de sus seguidores pasivos.

Las empresas suelen pecar de carecer de credibilidad en sus afirmaciones y acciones y, a muchas de ellas, el exceso de “reputación” les redunda en aspectos negativos. Sin embargo, no podemos olvidar que detrás de las empresas, se encuentran personas que hacen con sus acciones que una organización tenga mayor o menor credibilidad. Si una persona en su vida personal tiene como estandarte a seguir la credibilidad y honestidad en sus acciones, lo trasladará a la compañía que dirige o gestiona.

El problema es que todas las empresas, en mayor o menor medida, tienen trapos sucios de los que no pueden estar orgullosos, sin embargo, deberían contarlos y rectificar si es necesario para mostrarse realmente como son. Los errores y su reconocimiento nos hacen ser nosotros mismos y eso hace que ganemos enteros en lo que a honestidad se refiere.

Todas las compañías en la actualidad consideran a las personas como su principal activo y mi pregunta para ellas es ¿Cuántas lo demuestran realmente en su día a día? Desgraciadamente, menos de las que deberían. A muchas de esas empresas que se les llena la boca con sus discursos rimbombantes son las que están recortando derechos, beneficios y promesas a sus trabajadores, sin darles explicación alguna; les lanzan el mensaje subliminal de que si les gusta bien y sino pues ya saben donde esta la puerta. Está claro que determinadas empresas lo están pasando mal, sin embargo, si toca recortar, los primeros que deben apretarse el cinturón son las personas de la cúpula directiva para dar ejemplo y sacrificarse antes que el resto de trabajadores de los niveles inferiores.

Sin embargo, ¿cuantos responsables han decidido que se les baje su salario o que no cobren sus variables para evitar despidos en sus empresas? De la misma forma, todos los altos cargos no han renunciado a dejar de viajar en primera clase en sus desplazamientos porque quizás se contagien de la mediocridad de la clase turista, sin darse cuenta que son personas iguales que ellos y que no supone tanto esfuerzo.

La credibilidad nos acompaña o no en todas las facetas de nuestra vida, independientemente de que actuemos representándonos a nosotros o a la compañía en la que trabajamos. Obviamente, todos, en un momento dado, hemos tenido momentos más acertados y otros menos afortunados en nuestras apariciones en la red porque es imposible que todo lo que hagamos sea brillante.

La presencia en la red tiene que ligada a un gusto por la escritura, por el tema del que hablemos y transmitir entusiasmo en todas las apariciones.

Si analizamos las apariciones en la red, nos daremos cuenta que es muy fácil diferenciar la credibilidad de lejos en las personas; siempre aconsejo cuidado con aquellos que van de buenos samaritanos; se les debe dejar pasar de largo porque solo pretenden sacar provecho de los demás, normalmente, porque ellos no tienen mucho que aportar por si mismos.

A las compañías que quieran una buena reputación en la red, tengo que aconsejarles que sean cercanas, reconociendo lo bueno y lo malo porque como pretendan interpretar un papel perfecto no se llevarán ni el oscar a la mejor interpretación ni la credibilidad de los usuarios.

¿Cuál es tu nivel de credibilidad?

  1. Hola Juan,
    Muy acertado,vivimos en un mundo de mascaras donde todos alguna vez
    debemos o incluso nos gusta ponerlas,y las empresas lo hacen cada vez más.
    Difícil tema el de la credibilidad,ley hace poco de @laTrinchera algo así como…
    “asegúrate de que cuando dices si a alguien no te estés diciendo no a ti mismo”
    Un saludo.

  2. Hola Sergi,

    Gracias por pasarte y participar en mi blog.

    Las mascaras están ahí y a veces parecen cómodas para las empresas, sin embargo, a la hora de la verdad son molestas y provocan muchos problemas

    Saludos,

    Juan

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