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¿QUÉ OPINAS DEL PRESENCIALISMO EN EL TRABAJO?

En más de una ocasión, he comentado en el blog que la cultura de la presencia existente e imperante en el mercado laboral nos hace mucho daño. El estar en el puesto de trabajo no quiere decir que se esté trabajando y produciendo en beneficio de la empresa. Los empresarios no deben suponer que estar en el trabajo equivale a rendimiento. Determinadas personas van al trabajo y no a trabajar, que aunque parezca lo mismo, son cosas totalmente distintas. Incluso, se pide un fichaje, pues lo que importa es que estén el tiempo designado en la oficina. ¿A alguien se le ha ocurrido fichar por objetivo cumplido?

Lo que debe primar es lo que cada persona produce y consigue en el trabajo, es decir, que cumpla cada uno con sus objetivos y tareas definidas. Cada uno se debe preocupar por cumplir sus objetivos personales. Lo que no puede ser es que personas con el mismo trabajo, unos cumplan de sobra los objetivos y otros no lo hagan y se compense el exceso con la carencia. Lo primero que se debería plantear la empresa son las siguientes cuestiones ¿Por qué unas personas llegan y otras no a los objetivos? ¿Qué hacen las personas que llegan a objetivos de forma diferente? ¿Qué hace la empresa para incentivar el cumplimiento de objetivos y la productividad de sus personas?

Si las organizaciones tuviesen en cuenta estas cosas, podrían llegar a conclusiones interesantes. Luego lo que no ayuda es que las personas que hacen su trabajo de forma excepcional, llegando sin problema a sus objetivos, reciban la misma compensación que las personas que no se esfuerzan y no los cumplen porque eso desmotiva a aquellos con mayor rendimiento. En más de una ocasión, las personas más productivas, en vez de recibir una palmadita en la espalda, lo que consiguen es que cada vez se les ponga mayor volumen de trabajo para sacarlo adelante. También, con frecuencia, muchas organizaciones se asombran y preguntan que cómo es posible que las personas más productivas de un equipo de la noche a la mañana bajen considerablemente su ritmo. Si estuviesen más al tanto de sus personas llegarían a entender muchas cosas.

No hacemos nada con que una persona esté sus 8 horas en el trabajo atendiendo al publico, si les atiende de forma poco profesional, sin involucrase, dejando de darles información relevante para ellos porque piensa que todo vale o dando la misma información estándar, sin personalizar o librándose enseguida de ellos porque no le apetece ayudarles. Lo que debe primar es que el trabajador, durante su jornada laboral, se exija al máximo por dar a cada persona que atiende el trato que necesite, adaptándose a sus necesidades.

Debe importar, a parte de “el qué se hace” y “el cómo se hace”, “el cuánto se hace” y si se alcanzan los objetivos establecidos.

A mayor tiempo en el trabajo no supone mayor volumen de trabajo desarrollado porque si midiésemos la productividad de las personas que hacen sus horas establecidas y aquellas que se quedan muchas más horas de las estipuladas, nos llevaríamos grandes y desagradables sorpresas. Es más, animo a los empresarios a que empiecen a cuantificar lo que cada trabajador aporta y produce en su jornada laboral. En más de una ocasión, comprobarán que las personas que se quedan más horas son porque durante su jornada se han dedicado a “vaguear” o a hacer otras cosas no concernientes con su trabajo. Otras veces, el quedarse más tiempo es porque se queda el jefe y para aparentar y ganar puntos, se quedan calentando la silla, produciendo durante ese tiempo de más 100% de coste y 0% de beneficio de cualquier tipo.

Las empresas deben valorar a sus personas por el trabajo que hacen, por lo que aportan, por lo que les diferencia y no por el tiempo que pasan en su puesto de trabajo. Cada persona debe ser lo suficientemente autónoma y responsable para saber lo que tiene que alcanzar, es decir, que se debe mayor responsabilidad y libertad a las personas en la forma de llevar a cabo su trabajo, adaptándolo a sus necesidades personales y profesionales. Lo que debe importar es que las personas cumplan su trabajo en plazo, sin importar tanto cuanto tiempo están en la oficina. Es decir, lo importante es que lo haga. El problema viene cuando las personas están mucho tiempo en su puesto y no alcanzan nunca lo estipulado. Ahí existe un problema de fondo que deberemos investigar para ver a qué se debe esa desmotivación o qué problema tiene ese trabajador y ver las posibles soluciones.

De la misma forma, cada persona es diferente y se le debe tratar como tal en las empresas, recompensándole por lo que aporta y por su involucración en su trabajo. No todas las personas son iguales y eso debe de notarse en el cuidado recibido. El talento y rendimiento excepcional debe cuidarse con esmero para que no se evapore por circunstancias subjetivas en las que, en la mayoría de las ocasiones, la compañía tiene parte de esa responsabilidad.

Las empresas que en pleno Siglo XXI siguen valorando a las personas por el tiempo que pasan en su oficina y no por lo que hacen, se podría decir que disponen de unos máximos responsables improductivos. El dicho popular dos que duermen en el mismo colchón, se vuelven de la misma condición, puede explicar este factor: Si uno trabaja en una empresa que permite el presencialismo, conseguirá que las personas productivas se transformen, tarde o temprano, en los mayores improductivos, pasando a la homogeneidad de las personas de esas compañías.

Como siempre, el cambio debe partir de forma interna desde arriba hacia abajo dando ejemplo todos.

¿Qué opinas del presencialismo en el trabajo?

  1. Interesante y acertada reflexión, pero la solución no la veo de arriba hacia abajo, los intermedios son los grandes culpables.

    Los de arriba perciben una visión piramidal que es distorsionada, en primer lugar por lo que observan en cinco minutos de visión controladora, luego el exceso de confianza en sus responsables intermedios les muestran una verdad que ciertamente no existe o no se ajusta a la realidad.

    El fallo de esta visión piramidal es constante en muchas empresas grandes y sobre todo estatales, hay demasiados controladores que se preocupan más de su ascenso que en desarrollar su cometido, para ellos todo vale y los de abajo lo saben de sobra.

    Un abrazo.

  2. Hola muy buenas, en primer lugar enhorabuena por el blog, me parece un trabajo sensacional. Me gustaría informarte de que la Universidad de Cantabria ha puesto en marcha el “Programa de Universitarias Líderes”, una iniciativa en fomento de la igualdad de las mujeres en los cargos directivos. De momento son cuatro las empresas de Cantabria que acogen este programa, la nuestra, Fraile y Blanco, es una de ellas. Saludos!!

    http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=691254

  3. El presencialismo laboral está a la orden del dia, desde los niveles mas bajos laborales, hasta seguramente, niveles políticos como todos podemos imaginar.
    Quizá el problema radica en la ética de uno mismo, es decir: Hay que ser profesionales en cuerpo y mente.
    Simplificandolo mas: La empresa es dueña de tí durante tu jornada laboral, asi que sé lo mas eficaz posible y no te escaquees, a la larga se nota.
    Cuando acaba la jornada ya eres libre para que tu mente vuele adonde quieras. Salvo que por razones de aptitud no estés capacitado para el puesto, pero ese es otro cantar.

    Excelente y entretenidísimo blog, te sigo

    http://derribandobarrerashaciaelempleo.blogspot.com/

  4. Buenas tardes Senovilla,

    Gracias por pasarte y participar en mi blog.

    Coincido plenamente contigo en la visión de que los mandos intermedios hacen mucho daño en este aspecto. Muchas veces les dan una visión equivocada de la realidad a los responsables supremos, sin embargo, la responsabilidad la tienes estos últimos por no contrastar y asegurarse de conseguir la verdadera información.

    La confianza se debe ganar con el tiempo y con realidades. Aun así la cúpula siempre deber ser objetiva y contrastar por si misma si las cosas van como se les hace ver.

    Saludos,

    Juan

  5. Hola Fernando,

    Gracias por pasarte y participar en mi blog.

    No conocía ese programa y felicitar a tu empresa por ello.

    Saludos,

    Juan

  6. Hola Korbing,

    Gracias por tu asiduidad.

    Efectivamente, el presencialismo improductivo esta a la orden del día en todos los escalafones de las organizaciones. Nos guste o no nos pagan por trabajar y desempeñar una tareas. El problema es que muchas empresas no miden el rendimiento y mantienen en sus puestos a personas que no hacen nada productivo.

    Saludos,

    Juan

  7. Lluïsa Hueso dice:

    Hola Juan, otra vez por aquí.

    Mi opinión es que los empresarios o directivos de las empresas no están interesados “realmente” por el tema de la productividad porque eso supondría que la empresa tendría que funcionar con total transparencia a todos los niveles y como tu bien dices, al final el responsable último de la productividad es de la o las personas que dirigen la empresa.

    Por ejemplo, supongamos un puesto de trabajo de recepcionista/telefonista, que atiende una media de 300 llamadas y 25 visitas diarias.

    Si durante una semana en lugar de 300 y 25 atiende 230 llamadas y 20 visitas diarias, esa semana ¿ha sido productiva o no? ¿Es ella responsable? y a continuación vendrían las preguntas que deberían hacerse sus superiores: ¿Por qué han bajado el número de llamadas y visitas? ¿Qué está pasando? ¿Quizás alguien no está haciendo bien su trabajo? ¿Quién? ¿Por qué?

    Y si hablamos de una cadena de producción, la mayoría de la veces de que no se cumpla con la productividad viene de la dirección: stocks 0 de materia prima, de recambios de piezas para las maquinas, falta de previsión y prevención, falta de inversión para modernizar la maquinaria, etc., etc.

    Que hay de todo en la viña del Señor, sí; pero si los directivos hacen bien su trabajo, los empleados responden y el que no responde, ya no trabaja en la empresa.

    Gracias por tu post. Buena reflexión teniendo en cuenta que ahora se está hablando mucho sobre condicionar los salarios a la productividad. Miedo me da!

    Un saludo.

  8. Hola Lluisa,

    Gracias por comentar.

    Como bien indicas el medir la productividad con objetividad exigiría a las empresas tener una transparencia plena y eso no les interesa a algunas de ellas.

    Asumen las cúpulas directivas que la gran mayoría de puestos de sus empresas pueden ser ocupados por cualquier persona viendo a estas más como un número que como un valor imprescindible en función de quien lo ocupe.

    A las compañías no les compensa tener que preguntarse todas esas cosas para comprobar porque baja el rendimiento de determinadas personas porque ello les llevaría quizás a conclusiones que no les interesa asumir.

    Saludos,

    Juan

  9. El presencialismo es un cáncer en muchas empresas. Los empleados obligados, por su trabajo, a estar en la oficina, lo sufren y se acaban acomodando a ello. Empiezan a pensar, “si al final voy a estar hasta las ocho o las nueve de la noche, para qué hacerlo ahora. Vamos a tomar un café”.

    Cuando, además, los presencialistas son premiados de alguna forma, cunde el desánimo y la desmoralización.

    Y eso, habitualmente, empieza con el primer nivel de dirección. Porque a las nueve y media hay que estar para tomar el café y charlar del tiempo con el DG. Y a las ocho de la tarde hay que estar para tomar un refresco con el DG y hablar de los hijos, la familia y los problemas del servicio (a menudo, piensan que mejor eso que irse a casa y tener que bañarlos).

    Y, mientras, nadie se atreve a anticipar las malas noticias (o las tormentas que se avecinan) al DG, que tiene que tomar decisiones ignorando la realidad, porque se la hurtan.

    Recientemente he publicado un post en mi blog sobre el tema del desbarajuste de los horarios en España. Creo que es un elemento más que contribuye a este embrollo.

    Muy interesante post.

    Saludos.
    José María

  10. Hola José María,

    Gracias por pasarte y participar en mi blog.

    Muy buena tu reflexión. El ser humano es adaptable por naturaleza y se uno ve que su cúpula directiva premia el presencialismo por encima de todo algunos de ellos se adaptan. El problema es que las personas que trabajan y ven esta dura realidad se desmoralizan y bajan su rendimiento.

    Saludos,

    Juan

  11. Hola Juan, te felicito por esta entrada excelente explicación, sin embargo hay algo que siempre se debe tener en cuenta acerca de la productividad de un empleado o empleador, es acerca de cómo ve su ganancia. El ir a una oficina 8 horas y cumplir con ellas para algunos es suficientes, mientras que hay quienes se esfuerzan siempre de querer dar más por el bien de la empresa para la que trabajan, pero el problema radica, en como lo mencionas, es que algunos solo van a calentar asiento y no contentos con eso, hacen que los que si están haciendo algo se desanimen y contagien. Es por eso que se necesita hacer un balance desde la cabeza hasta el más pequeño empleado que hay en la empresa. Obvio que eso lo hacen los supervisores junto a los directivos y los de recursos humanos. La presencia en una empresa siempre le da un valor agregado a esta y ayuda a que los clientes puedan sentirse identificados con la empresa que le brinda servicios.
    Muy buen post.
    http://www.funiber.org

  12. Hola Alejandro,

    Gracias por participar.

    Efectivamente, se debe controlar con rigor lo que cada trabajador aporta pasando a un segundo plano la presencia física en el puesto o en la oficina que no deja de ser algo simbólico. Se debe valorar lo que uno hace y no lo que aparentemente hace.

    Saludos,

    Juan

  13. Hola de nuevo Juan, gracias a ti por tu interés. Es un placer saludarte y compartir contigo y tus lectores este tipo de iniciativas. Aprovecho para invitarte a que nos conozcas un poco más de cerca. Si entras en nuestra página web podrás acceder a todos nuestros blogs y hablar con nosotros de tú a tú en redes sociales. Un cordial saludo y espero tu visita.

  14. Hola Fernando,

    Cuando tenga un ratito lo hago para poder charlar más
    directamente.

    Saludos,

    Juan

  15. Interesantísimo artículo con el cual estoy bastante de acuerdo y recomiendo el siguiente en la misma línea confrontando “presencialismo” con productividad, espero que te guste:

    http://ecofinahorro.blogspot.com/2011/12/presencialismo-vs-productividad.html

  16. Hola MR. Fahrenheit,

    Gracias por pasarte y participar.

    Procederé a leer el artículo que comentas.

    Saludos,

    Juan

  17. Das en el blanco con el tema del rendimiento. Se puede trabajar perfectamente desde casa, siempre y cuando se vigile por parte de la empresa que el trabajo se haga a tiempo y correctamente.
    En la oficina se pierde mucho, muchisimo tiempo, en casa no se tiende a eso por que lo ue deseamos es acabar el trabajo y dedicarnos a algo tan importnate como vivir.
    Yo creoq eu al opcion es un trabajo mixto: basicamente se trabaja en casa, pero se pasa por la oficina al menos una vez por semana,para relacionarse con los compañeros, hacer reuniones y enterarse de lo que esta pasando realmente en la empresa y el trabajo de papeleos se puede hacer en casa sin problemas.
    El trabajo desde casa es un buen incentivo para conseguir buenos talentos para una empresa y eso es algo que los empresarios han de tener en mente

  18. Mauro Castro Ouzal dice:

    Hace dos años que está sin comentar, pero no puedo dejar pasar la ocasión de decir que la máxima representación de tal desidiosa y asquerosa actitud, la tenemos en la media baja escala social del funcionariado. Ya no digamos las empresas, que dan servicios obsoletos a los ciudadanos, esos se creen funcionarios y no lo son. Hablo de centros de día, ORA, oficinas municipales de ayuda a inmigrantes, toxicómanos, parados de larga duración etc. Eso es horrible, unos verdaderos vagos, normal, no les pagan. ¿para que van a emplear recursos en solucionar problemas de gente que si pudiesen convertirían en abono?.

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