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EL USO DE LA INFORMACIÓN DISPONIBLE EN LA RED

Hace un par de semanas, Alemania acaba de aprobar la primera ley para impedir que las empresas usen información privada para contratar y, por supuesto, no ha pasado desapercibido. Aquí dejo uno de los múltiples artículos que ha generado en la prensa con el titular de “Alemania prohíbe al jefe buscar datos del empleado en Facebook

Empezaré afirmando que uno debe tener claro que si algo no quiere que se sepa de él en la red, la mejor opción es no publicarlo ni en las redes sociales ni en las profesionales. El que publica algo es porque quiere compartirlo. Tampoco se debe olvidar que todas las redes tienen un apartado de configuración para determinar qué nivel de restricción quieren poner a sus datos personales y a todo lo que tienen colgado en las mismas. El ser humano, por naturaleza tiende a ser muy fiado y no se da cuenta que, con precaución y cautela, la probabilidad de que le ocurran cosas desagradables son mucho menores. Sin embargo, no olvidemos que nosotros somos los controladores, generadores y difusores de la gran mayoría de información sobre nuestra vida y entorno en la red. Si descuidamos el control de quien puede verla es cuando el resto de personas pueden investigar y encontrar lo que nosotros, inconscientemente, dejamos que encuentren. Pongamos el caso de que publicamos un reportaje fotográfico de nuestro fin de semana loco en Ibiza este verano, donde cogimos un “pedal” impresionante que terminó en orgía. Pues vale. Te lo has pasado bien y entre tus amigos serás “el triunfador” pero, para un posible empleador, quizás no seas el tipo de persona que vaya buscando. Creo que queda bastante claro el tema.

De la misma forma, la aplicación de esta ley es imposible porque ¿cómo puede una persona demostrar que el motivo por el que no ha sido seleccionado para entrar en una empresa ha sido la foto que tiene en la playa con sus colegas haciendo un calvo para dar la bienvenida a la mañana? Porque es la palabra de una parte contra la otra. ¿Quién le dice a ese candidato que esa empresa no haya podido pedir referencias de antiguos compañeros o jefes suyos de otras organizaciones? Incluso podría darse el caso de que el seleccionador de esa empresa tuviese un familiar u amigo que conociese a ese candidato. Debemos usar el sentido común y no sacar las cosas de quicio. No olvidemos que es imposible controlar lo que se dice sobre nosotros en la red, sin embargo, si que podemos saber qué pueden encontrar sobre nosotros en la red con poner nuestro nombre y apellidos en cualquier buscador. Y ese es un buen punto de partida para gestionar la información sobre nosotros y restringir la que dependa de nosotros. De la misma forma, aquella información que sea falsa sobre nuestras personas puede ser denunciada y puesta en la vía judicial para ser investigada y sancionar a los responsables.

Con este tipo de leyes, también se abre la caja de Pandora para que puedan aprovecharse de ellas los “listillos” que siempre existen. Porque con esta normativa se da alas a los candidatos enojados por no haber sido los seleccionados para el puesto que querían cuando seguramente los motivos sean en la mayoría de los casos objetivos y ellos no dudaran en intentar argumentar que han sido tenidos en cuenta argumentos subjetivos sobre información privada que tenían en la red. Cuando, para empezar, está demostrando que le importa poco la información sobre su vida privada al no poner ninguna precaución de seguridad posible para que no sea encontrado y visitado por quien él no quiera.

De la misma forma, las empresas y los seleccionadores deben tener en cuenta que deben tener en cuenta aspectos profesionales de los candidatos porque lo que cada persona haga en su tiempo libre y en su vida privada no es asunto de ellos. ¿Cómo les sentaría a ellos que un aspecto de su vida privada fuese el motivo real porque no se les ha concedido un ascenso? Por supuesto, sería injusto porque dicha decisión se ha basado en motivos subjetivos y no relevantes para ese asunto. Obviamente, las personas que nos dedicamos a la selección, sabemos cómo poder obtener información de las personas, sin embargo, la diferencia entre los buenos y los malos profesionales está en saber qué información es relevante y cuál debe pasar desapercibida para valorar cada candidatura.

Las personas que dirigen las empresas saben perfectamente qué conductas son lícitas con respecto a las personas que forman o puedan formar parte de sus organizaciones. No olvidemos que las personas que no se fían de los demás no son de fiar.

Lógicamente, se debe de ser precavido y contrastar la trayectoria, competencias y vida laboral de cada persona que quiera entrar en una compañía porque se debe estar seguro que es la persona que mejor encaja con el perfil solicitado y con la trayectoria de la empresa. Sin embargo, lo que no podemos es sacar las cosas de quicio y abusar porque la falta de regulación conlleva que se legisle sin cabeza y se saquen normas que en la teoría quedan hasta bien pero son imposibles de llevarlas a la práctica.

¿Qué opináis al respecto?

  1. Estimado Juan,

    Me parece muy interesante lo que escribes y creo que refleja muy bien la realidad, no soy profesional de RRHH y realmente no estoy al tanto de que las empresas en España busquen datos personales de los candidatos en la red. Llevo mas de un año buscando trabajo, y nunca me han preguntado ni hecho referencia mi vida en Internet, de hecho tengo un blog donde puedes bajar mi CV, y casi nunca me encontrado con algún entrevistador que lo había visitado.

    También pienso que hay que diferenciar claramente entre la vida personal y profesional, no creo que sea muy acertado tener colegas de fiesta en el curro, y mucho menos hacer fotos de los festivales y colgarlos donde todo el mundo los pueda ver. En mi caso prefiero socializar fuera del trabajo, aunque siempre tienes uno o dos colegas de confianza es inevitable, pero aun así no suelo verlos mucho en mi tiempo libre.

    En cuanto a las redes sociales, mi perfil de Facebook tiene listas de amigos bien diferenciadas, familia, amigos, profesional…y cuando cuelgo algo, ya sea fotos, eventos, publicaciones, etc siempre selecciono los niveles de privacidad adecuados para cada caso. Tengo bastantes contactos profesionales, pero no lo uso en ese sentido.

    Pare ello uso, sobre todo, Linkedin y un poco Xing, y no saben de la existencia de mi Facebook (claro que siempre pueden buscar en Google). Uso Twitter para recomendar artículos interesantes y poco mas, y estoy pensando que si algún día lo uso para chatear con “amiguetes” me abriré otra cuenta bajo un nombre neutro como por ejemplo “David”.

    Tengo varias cuantas de correo distintas para cada cosa, búsqueda de empleo, asuntos personales, redes sociales, incluso tengo otra cuenta para cuando estuve interesado en webs de búsqueda de parejas.

    Como ves, me gusta diferenciar aspectos y tener las cosas separadas y bien claras. Me funciona bastante bien y creo que es la manera de no llevarse disgustos ni profesionales, ni personales.

    Saludos,
    David Badía Vidal.

  2. Hola Juan,

    Muy interesante el post y también la opinión de David.

    La verdad es que hoy en día todos podemos acceder a los datos de otros, pero la clave está en saber diferenciar y usar cada cosa para lo que es, como dice David.

    De todas formas, si ponemos nuestros nombres en google pueden salir datos no siempre correctos, es decir, pueden salir datos de otras personas que se llamen igual que nosotros, así que tampoco internet es fiable en todo lo que vemos.

    Un saludo.

  3. Hola David,

    Gracias por pasarte y participar en mi blog.

    Me parece muy acertada tu reflexión que comparto al 100%. Debemos saber diferenciar ambas facetas de nuestra vida y no mezclarlas al menos en la red para evitar malentendidos que nos pueden hacer daño. Los amigos son eso y para eso tenemos redes y foros adecuados donde podemos desfasar poniendo la privacidad necesaria en el apartado de configuración para evitar tentaciones. A veces las cosas ocurren porque no ponemos remedio para evitarlas.

    Saludos,

    Juan

  4. Hola Carol,

    Efectivamente, cada información se debe usar para lo que sea relevante y el resto de cosas que se encentren desecharlas porque son secundarias. El problema es que la profesionalidad de determinadas personas queda en entredicho con estas cosas.

    Como bien dices cuando encontramos información en la red sobre una persona debemos contrastar que efectivamente es el y que tiene veracidad la fuente para no tomar decisiones precipitadas. No todo lo que encontramos es fiable.

    Saludos,

    Juan

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