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¿QUÉ SOLUCIONES SE OS OCURREN PARA MEJORAR LA CALIDAD DE LAS FORMACIONES?

Cuando vemos la promoción de la oferta formativa de los diversos centros de formación, se suelen utilizar los mejores recursos para reclutar al máximo de alumnos posible.  Es decir, todos tienen al mejor profesorado, el temario adaptado a las necesidades reales del mercado y su metodología es eminentemente práctica, haciendo uso de las nuevas herramientas disponibles. Pero como siempre, la publicidad y la realidad no suelen ir de la mano. Un centro respetable debe cumplirlo cuando imparte la correspondiente formación. Este tipo de técnicas abusivas deberían ser denunciadas por los alumnos, aunque muchos de ellos lo dejan correr. Y esto me hace plantearme la siguiente pregunta: Los alumnos ¿hacen los cursos para adquirir nuevos conocimientos o para engordar su currículum? Desgraciadamente, muchos más de los que nos gustaría admitir, lo hacen por tener nuevos títulos que lucir sin que realmente hayan aprendido nada porque tampoco se formaban con esa finalidad. Es su único objetivo.

Pero no acaba ahí el problema. Éste surge para los alumnos que realmente quieren aprender esos nuevos conocimientos y poderlos poner en práctica en un futuro. Suelen acudir a cursos donde no aprenden nada. Los centros han caído en el error de hacer todo lo posible por recoger una subvención por realizar un cursillo; el formador contratado para impartirlo por horas, así, cobra el cursillo  sin importar que los conocimientos adquiridos sean buenos o malos.  Los alumnos, obligados por los centros a unas horas de presencia, que suelen cumplir al mínimo exigido, normalmente, un 80% o la contrapartida suele ser el chantaje de no obtener el título.

Tenemos que ser realistas: tener más o menos títulos de formación ya no es diferenciador porque esos conocimientos se deben demostrar, independientemente de los que diga una cartulina de papel que muchas veces es regalada sin demasiado esfuerzo.

Los centros de formación deben ser honestos y proporcionar calidad y no cantidad. La calidad pasa por trabajar y revisar los contenidos al detalle, haciéndolos cada día más prácticos y participativos.  Por ejemplo, hoy en día, hemos entrado en la formación en línea pero, desgraciadamente, a cualquier cosa se llama “curso online”. Suele ocurrir que muchos de ellos están repletos de contenidos teóricos, grabados de forma improvisada con formato bonito que da el pego, sin embargo, la interactividad, innovación e interactuación de los mismos brilla por su ausencia, pasando por alto información relevante. Y esto ocurre incluso en centros que tienen mucho renombre y en otros que no lo tienen tanto porque la mediocridad es lo que más suele primar en los programas formativos.

A veces, los casos prácticos sobre temas de actualidad se refieren a los mismos casos basados sobre hipotéticos supuestos que ocurrieron cuando los dinosaurios campaban a sus anchas por las planicies del mundo. Bien podrían actualizarlos, para que el alumno se sienta más identificado a participar en la actividad y resolverla, si así se precisa.

Otros cursos, garantizan prácticas en empresas de reconocido prestigio para poner en practica lo aprendido en el curso, cuando, en realidad, se convierte en ir a calentar una silla para hacer funciones de relleno que nada tienen que ver con el curso; sin embargo, después estos ilustres alumnos pueden dar rienda suelta a su imaginación a la hora de especificar las funciones realizadas en esas prácticas.

Pero no sólo es el centro quien genera el problema. Los propios formadores, caen en la tentación de repetir el mismo discurso superficial, contado de la misma forma, sin aportar nada que pueda ser utilizado y donde dan verdaderos monólogos sin tener intención de que los alumnos puedan participar ni aportar. Otros, por el contrario, generan debates desordenados, sin orientación que permita sacar las conclusiones que se tienen que tener como objetivo de aprendizaje, es decir, que hacen lo que sea para que corra el reloj aunque sea para hablar sobre si es posible que a las ranas les pueda crecer pelo en alguna ocasión.

Por supuesto, tampoco quiero caer en una excesiva generalización. Obviamente, no todas las acciones formativas y formadores son mediocres porque existe calidad, aunque no siempre es el caso. Los buenos formadores existen y lo demuestran haciendo y no vendiendo las maravillas de los que saben hacer o han realizado. Igualmente, los buenos centros con contenidos adaptados no necesitan campañas brutales e impactantes para entrar por los ojos de los alumnos. Sobre todo, recomiendo tener cuidado con los centros que presionan y al pedir información, ya intentan cerrar la matriculación con la socorrida frase “son las ultimas plazas que me quedan” y en la que todos hemos caído alguna vez cuando, al final, se sabe que lo que pasa es que no tenían suficientes alumnos. La presión nos hace decaer y no pensar con objetividad.

Igualmente, otras personas interpretan que las formaciones gratuitas y subvencionadas son “casposas” cuando no tiene porque ser así, aunque obviamente tenemos de todo. Uno debe formarse para adquirir nuevos conocimientos, teniendo claro cuál es su objetivo y no solamente por llenar el tiempo en algo. Debéis ser honestos con vosotros mismos y ver qué carencias formativas tenéis que os impiden llegar a vuestro objetivo profesional en el actual mercado laboral o qué conocimientos os faltan para poder alcanzar vuestra meta. No es cuestión de empezar muchos cursos sino de hacer los que realmente os interesan y acabarlos. Obviamente, esto muchas veces no depende de los alumnos.

La evaluación de un curso viene por los conocimientos adquiridos, la destreza que puede aportar el alumno en casos reales, solventando problemas y dando soluciones. No podemos basarla en las relaciones interpersonales de los alumnos, ahora amigos, generadas en el café del intermedio. Y desafortunadamente, hoy por hoy, suele ser una de las importantes razones para recomendar o no un centro. Y esto es un error porque a la hora de rellenar las evaluaciones sobre el curso se debe tener en cuenta que se ofrecía al principio y cuales eran los objetivos comparándolos con lo que habéis conseguido al final con honestidad y objetividad. Debéis ser sinceros y no inflar las evaluaciones ni hacerlas demoledoras sin razón, es decir, se debe ser constructivo y honesto con vosotros y con los demás.

¿Qué soluciones se os ocurren para mejorar la calidad de las formaciones?

  1. Hola Juan! has dado justo en el tema que que hace un tiempo me vine haciendo “ruido” acerca de los cursos, no obligatorios, voluntarios que realizamos como una forma de capacitación contínua.
    La pregunta es en España ¿hace falta contar con alguna certificación profesional, habilitación o algo parecido para impartir cursos de capacitación?

    Saludos!

  2. La formación en España, o por lo menos en Sevilla, donde resido desde que nací, es de muy baja calidad.

    ¡Claro que los centros sólo promocionan los títulos! Nunca he escuchado a estudiantes universitarios hablar satisfechos de la educación que reciben, de los conocimientos prácticos que han aprendido… nada de eso. En su lugar, después de años y años de estudio, una persona se encuentra con un título que le ha costado sufor y lágrimas y sin embargo no está preparado para hacer nada, puesto que no ha aprendido nada; eso sí, está muy capacitado para aprender de memoria un montón de información que pocos días después habrá olvidado para siempre en su mayor parte.

    El Estado debería meter mano en todos aquellos centros que promocionan una ristra infinita de cursos, todos subvencionados y cuya calidad deja mucho que desear.

    La educación en un país lo es todo y mucho tiene que cambiar la que tenemos para que aparezca un ambiente laboral interesante.

  3. Hola Rosa,

    Gracias por participar.

    Efectivamente, no existe una homogeneidad en los requisitos exigidos a los formadores para poder dar cursos y ese es el gran problema inicial que conlleva otros.

    Saludos,

    Juan

  4. Hola Joaquín,

    Gracias por pasarte y participar.

    Desgraciadamente la falta de calidad de la formación abunda en toda España.

    No es cuestión de superar el tramite y conseguir el titulo sino de aprender y consolidar conocimientos que nos acompañen en nuestro recorrido profesional.

    Debe primar la calidad y no la cantidad.

    Saludos,

    Juan

  5. Hola Juan,
    Creo que a nivel mundial hay una “inflación” de titulos universitarios, MBA y posgrados que hace que los profesionales tengan la necesidad, a veces inventada, de tener/queres estudiar.

    Estoy de acuerdo contigo, hay que demostrar ese conocimiento.

    ¿tener tantos títulos asegura el éxito? o un desempeño destacado?

    Saludos
    Luis De Seta

  6. Hola Luís,

    Totalmente de acuerdo contigo. Se nos esta haciendo excesivamente dependientes de ese tipo de formación sin que se ponga un limite. Cuando las cosas están en exceso en las personas hace que pierdan su valor y se les quite importancia. La titulitis es un mal endémico de nuestros días.

    Uno debe formarse para aprender y para esto ultimo no es necesario tener que hacer cursos sino que también se puede adquirir el conocimiento de forma autodidacta.

    Saludos,

    Juan

  7. Concido contigo Juan en el hecho de que la publicidad y la realidad no suelen ir de la mano, creo que hace falta un enfoque mucho más cualitativo que aspite a una mejor oferta formativa en lugar de enfocarse solo em métodos de captación.

    Saludos

    Agustin Gonzalez Hermosilla

  8. Hola Agustín,

    Gracias por pasarte y participar en mi blog.

    Efectivamente, se debe dar otro enfoque donde se convenga dar más prioridad al lado metodológico basado en una calidad formativa. La captación no puede hacer bajar lo publicitado una vez que el alumno esta matriculado, este tipo de prácticas deben ser sancionadas de forma ejemplar.

    Saludos,

    Juan

  9. Hola Juan,

    A mí se me ocurre hacer participar a los veteranos (no a los gerentes) de cada departamento en la creación de contenidos. De esa manera se enfoca explícitamente en los problemas y necesidades reales de la empresa. ¿Quién no ha estado en varios cursos corporativos que no tienen ninguna “chicha”?.

    Un saludo

    Alberto

  10. Hola Alberto,

    Gracias por participar.

    El hacer participar a los equipos de trabajo en la elaboración de contenidos puede ser una opción bastante ademada siempre y cuando se analicen todas las variables.

    Saludos,

    Juan

  11. La calidad de la formación profesional —en general con maravillosas excepciones dentro de un campo gris— es mala.
    Hay que cambiar casi todo. Más profesores que hayan trabajado en empresas, que estén más motivados y preparados, que conviertan las clases en talleres más en que colegios (sobre todo en Ciclos Medios), que la práctica en empresa cambien totalmente, con dos cortes de prácticas en diferentes empresas, uno por año, con más implicación de la empresa y del tutor en prácticas y apoyando a la empresa con formación interna.
    Los temarios son a veces irreales para lo que en verdad necesitan las empresas, simplemente porque van unos años retrasados o proque los profesores no han trabajado nunca. En la empresa se valora mucho la motivación, la implicación, el trabajar en equipo, en cambio en ¿el colgegio? se potencia más la individualidad, que es maravillosa si consigue excelencia, pero no si es para dar un mínimo de formación.
    Y por favor, en los cursillitos de oega pero muy subvencionados, que no sea profesor del siguiente cuatrimestre el mejor alumno del anterior, que eso es vergonzoso.

  12. Hola,

    Gracias por pasarte y participar.

    Efectivamente, el aspecto formativo debe mejorar en la formación profesional y en todas las demás áreas formativas. La formación debe estar en relación directa con el mundo empresarial en todos los aspectos tanto humanos como materiales. En las prácticas deben estar involucrados todos los actores con mayor seguimiento.

    Desgraciadamente aun tienen muchas cosas que cambiar.

    Saludos,

    Juan

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