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CASO PRÁCTICO 10: “LA MOSCA DETRÁS DE LA OREJA”

Una empresa del sector servicios de origen familiar con más de 400 trabajadores sigue un sistema organizacional patriarcal. Tiene su sede en Barcelona y red de sucursales por prácticamente todo el territorio nacional.

En la sucursal de Galicia, comienzan a surgir problemas internos que conlleva que el ambiente se enrarezca bastante. De la noche a la mañana, comienzan a producirse bajas sorprendentes sin que el responsable de la delegación le dé excesiva importancia. Por supuesto, el Director General confía plenamente en él y no hace caso de los rumores que responsabilizan al responsable.

El departamento de personal tiene “la mosca detrás de la oreja” por las constantes quejas de los trabajadores de esa delegación. En un viaje a Barcelona, uno de los colaboradores directos de ese responsable pone en alerta al responsable de personal. Visto el panorama deciden preparar un viaje relámpago a esa delegación sin contar con la aprobación expresa de Dirección General. Al llegar allí, se encuentra un situación caótica, donde se están apunto de perder varios clientes estratégicos por la pasividad y desidia del responsable de la delegación. Se descubre que ese responsable le estaba “haciendo la cama” a la empresa, llevándose los clientes y parte del personal  a una organización paralela que se había montado.

Muchos de los de arriba que lo negaban y que ponían en entredicho la actuación del departamento de personal, cambiaron de “versión” diciendo que ellos ya lo sabían, haciéndose defensores de la causa para ponerse la medalla.

Por supuesto ese responsable finalmente fue destituido aunque los daños directos y colaterales que dejó fueron irreversibles.

Las cuestiones que planteo son ¿Cuál es la moraleja de esta historia? ¿Cómo se podría haber detectado antes? ¿Quién tiene la culpa de esa situación?

  1. Creo que RRHH debería haber actuado con más diligencia. Posiblemente los daños hubieran sido menores. Lo importante en mi opinión es que RRHH entienda que aportar valor al negocio y tener contento a tu jefe no son generalmente equivalentes y que hay que elegir en ocasiones entre lo uno y lo otro. Paradójicamente, cuando se aporta valor, al final el jefe suele acabar también contento. Más paradójicamente aún, cuando no se aporta valor, aunque se haga todo lo que dice el jefe, éste no suele estar especialmente contento.

    • ¿Cuál es la moraleja de esta historia?
      Cómo se podría haber detectado antes?
      ¿Quién asume la responsabilidad del problema presentado?
      Si usted fuera el Director de Gestión del Talento Humano ¿qué medidas drásticas daría para la solución de este problema? y ¿qué medios y tipos de comunicación empresaria para que ya no se den nuevamente estos inconvenientes en la empresa?

  2. Hola José Miguel,

    Personalmente pienso que desde la dirección general se produjo una falta de control sobre las delegaciones y no verificaba los oportunos reportes. Debemos confiar en las personas de nuestra compañía siempre que se lo ganen. Cuando comienzan a pasar cosas raras es mejor prevenir.

    Aquí recursos humanos puede ser que se precipitase, sin embargo, fueron los que hicieron caso a las señales que todos los demás ya tenían y no hicieron caso. Por supuesto, se debe aportar valor y intentar no asumir excesivos riesgos como en este caso.

    Saludos,

    Juan

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