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¿EMPRESA O TELENOVELA?

En las organizaciones, los departamentos de recursos humanos y de comunicación suelen celebrar habitualmente reuniones, encuestas, charlas, eventos, concursos, foros… para conocer la opinión de la totalidad de los trabajadores de su compañía sobre el ambiente de trabajo, sus responsables, las políticas, etc.Roce

La información es sustancial… y sustanciosa. Pero eso no quiere decir que los datos tengan que revelarse. En este tipo de actos, siempre se garantiza, por activa y por pasiva, la confidencialidad y es de vital importancia la comunicación para hacerse eco entre los trabajadores. Sin embargo, el punto débil son los trabajadores que colaboran desinteresadamente y comunican abiertamente lo que opinan de forma sincera sobre lo que se les pregunta.

Los encargados de realizar este trabajo de recogida de información para elaborar los informes generales deben de ser discretos y profesionales omitiendo las opiniones personales de cada trabajador, limitándose a recoger las conclusiones globales.

Si detectan casos particulares donde hay problemas serios de algún trabajador, en primer lugar, habrá que preguntarle si quiere que intercedáis para intentar ayudarle a buscar una solución, garantizándole que no le vais a involucrar ni generar más problemas de los que ya tiene.

Imaginemos el caso hipotético de que una trabajadora (Maricruz) acude a vosotros para dar su opinión sobre todo lo que solicitáis y ella se sincera, contándoos que tiene un grave problema de comunicación y de trato con su responsable (Alfonso José) que evita que se entiendan. Maricruz, tras preguntarle, no tiene inconveniente en que le ayudéis. A vosotros, lo primero que se os ocurre es ir a su responsable y decirle que ella (con nombres y apellidos) dice que hay un problema entre ellos en lo que respecta al trabajo. Alfonso José, sorprendido, dirá que no hay ningún problema y que esta trabajadora en ningún momento le a manifestado a él queja alguna. El responsable comenta que hablará con ella. Pero lo que recibe Maricruz es una bronca por salirse del procedimiento establecido y se queda como estaba o peor, si haber resuelto el problema. También habría que hablar con el superior de Alfonso José, Don Antonio, para saber si él es consciente de algún problema bajo su mando, aunque suele ocurrir, que Don Antonio apoya a Alfonso José, argumentando que la información no es veraz.

Visto como transcurren los acontecimientos, la trabajadora, ante la incomodidad y superación de las circunstancias, decide buscar trabajo en otra organización y, en cuanto le surge la oportunidad, se va. La compañía intenta retenerla pero ya es tarde. Si en vez de haberse dedicado los responsables a dudar de la veracidad de la información y se hubiesen puesto a buscar una solución (como intentar limar las diferencias o plantear un cambio de equipo) Maricruz aun estaría en la organización. Igualmente, el departamento de recursos humanos no actuó adecuadamente, pues debería haber investigado previamente en el entorno de ese equipo en vez de ir a “degüello” con el tema a la otra parte implicada. Hay que ser flexible y profesional a la hora de plantear problemas de otras porque se trata de buscar una solución adecuada para todas las partes en la que permita que la organización salga beneficiada.

También hay casos donde la confidencialidad no es respetada. Ciertos detalles personales (enfermedades, problemas familiares, incluso cambios de trabajo…) suelen pasar más allá, creando innecesariamente el cotilleo. Los datos pasan de uno a otro precedidos del típico “Te voy a contar algo, pero que no salga de aquí”… pero suele darse el caso de que sí que pasa. ¿El Problema? El primero que no respeta la confidencialidad.

La confianza no sólo hay que garantizarla de palabra sino demostrarla porque muchas veces, aparentemente va todo genial en los equipos de trabajo hasta que salta la bomba y la idílica tranquilidad se convierte en tormenta, de la que curiosamente, todo el mundo estaba al corriente.

Los trabajadores muchas veces no confían en sus responsables porque tienen la sensación de que no les escuchan sino que les juzgan o les prometen cosas que luego nunca se cumplen y eso hace mucho daño.

Los trabajadores quieren sinceridad porque no son tan ingenuos como a veces se piensan determinadas organizaciones que intentan jugar con ellos sin darse cuenta de que podrán hacerlo una vez, sin embargo, a la segunda ocasión ya tendrán la lección aprendida y no colaborarán ni confiarán en ellos. Así que cuidado con lo que se promete o garantiza si luego no se lleva idea de cumplirlo o, si por el contrario, la decisión no depende de los interlocutores.

  1. Juan Martínez de Salinas dice:

    Hola Mari Cruz,

    Gracias por el enlace.

    Saludos,

    Juan

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