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TEMAS TABÚ EN EL TRABAJO

Hoy en día, a cualquiera se le llama amigo. Debéis saber diferenciar entre amigos y conocidos para evitaros problemas. En los buenos momentos todos los amigos están ahí, sin embargo, los verdaderos amigos son los que también están en los malos momentos, es decir, a las duras y a las maduras como decía mi abuela.

Uno de los sitios donde más tiempo pasáis es en vuestro puesto de trabajo, es decir, en vuestra empresa u organización. Muchas personas pasáis más tiempo al día con vuestros compañeros de trabajo que con vuestro entorno familiar. Como se suele decir, el roce hace el cariño, sin embargo, debemos saber diferenciar en qué entorno os encontráis para evitar “expedientes X”. Como ya habréis descubierto en este post quiero abordar el tema de hasta donde y que podemos y debemos compartir con los compañeros de trabajo.

Para comenzar, al trabajo vamos a trabajar y no a hacer amigos. Siempre vais a congeniar más con unas personas que con otras. Puede ser que con un porcentaje muy pequeño de personas adquiráis mucha confianza y, con el paso del tiempo, podáis llegar a tener amistad. Incluso a llegar más allá de la simple amistad.

Pero no olvidemos que hay diversos grados de amistad, dependiendo de hasta donde quieran llegar ambas partes. Eso sí, en caso de tener amistad con compañeros de trabajo deberéis saber diferenciar la faceta profesional de la personal porque no se pueden ni deben mezclar. Imaginaros que un directivo tiene que elegir a su equipo colaborador y sólo tiene como criterio para hacerlo “lo bien que se lleva con esas personas”, dejando a un lado su valía, capacidades y aptitudes para esos puestos. Esto es un error aunque pasa más de lo que nos gustaría. Esto demuestra el tipo de profesionales que son. Las personas en el entorno laboral deben llegar a los puestos por lo que hacen y no por con quien se relacionan.

Independientemente de que os llevéis bien con determinadas personas de vuestro entorno laboral, hay determinados temas tabú de vuestra vida personal que debéis de omitirlos. Por ejemplo, que les importa a vuestros compañeros de trabajo vuestras ideas políticas o religiosas ya que esto es algo muy personal que siempre genera controversia. Es algo que sólo os incumbe a vosotros.

Cada vez más, entre las generaciones más jóvenes, se está poniendo muy de moda preguntarse, nada más entrar a trabajar ¿Cómo se llaman? ¿Qué estudiaron? ¿Cuánto cobran? Hay preguntas que se pueden contestar sin problemas, pero otras, como el tema del salario, son consideradas como otra cualquiera y, sin ningún tipo de pudor, se contesta como si del nombre se tratase.

Lo que uno cobra solo le importa a él y a los encargados de llevar la política retributiva y de negociarla. No estamos en el patio del colegio. El ser humano, por naturaleza, nunca se sentirá bien pagado y siempre querrá más. No podéis exigir cobrar más porque fulanito o menganito cobre más que vosotros. El hecho de ocupar el mismo puesto no quiere decir que se tenga que cobrar lo mismo porque lo que debe primar es lo que uno aporta a la empresa con resultados.

Si no estáis contentos con vuestra remuneración debéis buscar argumentos propios que avalen una subida y pedirlo a los responsables. El cotillear como “verduleras” con los demás compañeros no os lleva a ninguna parte excepto a haceros actuar llevados por la envidia y la desesperación.

También recomiendo cuidado con respecto a las quejas sobre los procedimientos, valores, jefes o la empresa en general deben quedarse dentro de vosotros. No todos los que parecen amigos, lo son. Puede ser que vosotros manifestéis algo a otros compañeros para desahogaros y ellos usen esa información para otros fines menos altruistas. No podéis poner la mano en le fuego por nadie del entorno laboral porque a veces, quien menos os esperéis os sorprenderá negativamente. Si algo de vuestro trabajo no os gusta, debéis de hacer algo para cambiarlo o, al menos, intentarlo con las personas que tienen la potestad de hacerlo. ¿De que os sirve despotricar de ello con los compañeros de trabajo? Desde mi punto de vista, no de desahogo porque el problema tras “rajar” sigue ahí.

Además, hay que tener cuidado con hablar sobre vuestros problemas familiares o de salud porque esto es algo muy personal que debéis estar muy seguros de a quién se lo contáis. Debéis de investigar si esas personas a los que pensáis contarles este tipo de cosas les encanta hablar sobre los demás y les falta tiempo para contar todo de lo que se enteran. De lo contrario, vuestra vida o problemas se convertirán en la teleserie de mayor audiencia de vuestra compañía.

Igualmente, precaución con el tipo de bromas y comentarios que hacéis; no todo el mundo tiene el mismo sentido del humor que vosotros y eso hay que tenerlo en cuenta. Así que antes de abrir la boca sin conocer dedícate a observar. Muchas veces determinados problemas os los buscáis vosotros mismos.

De la misma forma, vuestros excesos de fin de semana o los derroches con la tarjeta de crédito es vuestro asunto y no le de los demás. Indudablemente, contar toda vuestra vida en el trabajo es una opción personal. Eso sí, luego no os quejéis de las consecuencias. A las personas, por naturaleza, les encanta cotillear y exagerar las cosas de los demás.

Por supuesto, hay que incentivar el buen clima laboral y relacionarse con las personas de vuestro trabajo para potenciar el trabajo en equipo. Sin embargo, llevarnos bien no supone tenerles que contar toda nuestra vida de cabo a rabo porque hay a gente que a los cuatro días ya lo cuenta. El llevarse bien es aceptar a los demás tal y como son a nivel laboral y amoldarnos a ellos mediante la adaptación porque la perfección no existe en ninguna cosa ni persona.

Esto hay que aplicarlo siempre, independientemente del tamaño de vuestra organización. Se debe incentivar la interactuación y el contacto con vuestros compañeros de trabajo sin olvidar donde se está y quienes son. El trabajo es eso trabajo y debéis pasarlo lo mejor posible, marcando los limites adecuados que os ayuden a socializar de la forma acorde a la situación.

  1. Gustavo Ruiz dice:

    Me pregunto de qué gestora de fincas ha salido esta entrada.
    Es la interpretación de un daguerrotipo hecha por Larra.
    Genial.
    En la CEOE va a encantar; en Google va a caer como un tiro; y en Ikea, Leroy Merlin, Médicos sin Fronteras, Linea Directa, Starbucks España…
    Saludos

  2. Facility manager dice:

    Hola amigo:
    Curiosa la imagen de los tres monos, donde uno está como involucrado con el que se tapa la boca y el tercero, como empresa, se tapa los ojos para no ver.

    Eso pasa mucho y creo que los compañeros de trabajo, han sido en muchos casos causales de divorcios. Es por eso, que a veces prohiben trabajar a matrimonios o novios en el mismo departamento.

    Peor aún cuando es el jefe el que se tapa los oidos y la amante la boca.
    Sin embargo, la amistad duradera debería fomentar el trabajo interdepartamental y poder trabajar en equipo de alto desempeño. Yo lo viví y me parece posible
    Saludos Juan,
    Alberto

  3. Juan Martínez de Salinas dice:

    Hola Gustavo,

    Gracias por pasarte y participar en mi blog.

    Saludos,

    Juan

  4. Juan Martínez de Salinas dice:

    Hola Alberto,

    Interesante tu punto de vista. Desde luego todo es posible, sin embargo, para ello hace falta voluntad de quererlo hacer por ambas partes.

    Saludos,

    Juan

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