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¿HAY QUE HACER LAS COSAS DE LA MISMA FORMA QUE SE HAN HECHO SIEMPRE?

Siempre se habla de que las empresas tienen que estar siempre innovando para continuar siendo competitivas. La innovación significa mejoras que redunden en beneficio de todos los integrantes de las compañías.

Dentro de la organización de la empresa, surgió hace unas décadas, el departamento de I+D, Investigación y Desarrollo, que últimamente, ha añadido una I más, para innovación. Normalmente, las empresas lo ven como un “cajón de sastre” que se encargará de hacer “todo lo nuevo”, sin especificar claramente el qué.

Suelen ser un departamento dinámico, que desgraciadamente, sufre una desconexión con el resto de la empresa. Son “los bichos raros” que no se sabe qué hacen. Para los financieros, son los que gastan y no se sabe a dónde va; para los comerciales, son los que diseñan, pero nunca terminan las cosas; para Calidad, los que diseñaron mal… Y para muchos, son esos que tienen “muchos juguetitos”, pantallas de ordenador enormes donde sólo se ven rayas de colores… No se entiende lo que hacen y todo termina, de forma negativa, como que la apuesta por la innovación no sirve para nada, siendo una perdida de tiempo y dinero.

En una empresa organizada, debe ser la cúpula directiva quien ha de transmitir esa visión de futuro al resto de sus integrantes. Innovar es un valor en auge que tiene que ser uno de los estandartes a lucir.

Para continuar evolucionando, hay que seguir mejorando en TODAS las parcelas de la empresa no sólo haciendo referencia a nuevos productos u oportunidades de negocio. También deben mejorar los procedimientos y métodos de trabajo, buscando siempre alternativas que lo hagan posible. Los trabajadores tienen que percibir que tienen que luchar por su mejora continua que dará sus frutos en ellos y en sus compañías. Las empresas tienen que apostar por la mejora constante de su principal potencial que son sus personas para que no se estanquen y haga que, por ello, la empresa pierda competitividad cada día más.

De nada sirve que las empresas apuesten por la innovación a pequeña escala si a ello no le acompaña una revolución que afecte a todos sus rincones.

Por ejemplo, al abrirse al mercado exterior, hay que adaptarse con productos acoplados a unas nuevas necesidades. Si el resto de la empresa no acompaña, será un fracaso estrepitoso porque sus trabajadores no estarán preparados para afrontar esas mejoras.

La innovación tiene que ser una filosofía de vida de las compañías que apuestan por integrar la mejora como un todo que hará que el bienestar de todos los integrantes mejore, haciendo que la empresa, como unidad, sea más competitiva y productiva porque todos han trabajado en la misma línea de mejora.

El mayor mal de las empresas es el… “Como yo lo he hecho así toda la vida, lo seguiré haciendo así”. Es la gran frase anti innovación, que se da, normalmente, en gente que ha permanecido en la empresa durante muchos años. Y son los que piensan así, los mayores enemigos de la empresa. Los clientes de toda la vida pueden fallar algún día. Y se puede seguir haciendo las cosas “como se han hecho siempre”, pero si no hay para quién hacerlas… dejarán de hacerse.

Innovar no es algo que simplemente haya que decirlo. Lo importante es demostrarlo día a día con hechos que avalen estos argumentos que a primera vista no son más que buenas intenciones. Siempre hay cosas que mejorar en todos los departamentos de las compañías: productos, procedimientos, protocolos, estructuras, hábitos, etc. El día que las empresas dejen de ser reacias a los cambios y crean en ellos de verdad, comenzarán a cambiar las cosas en realidad.

Toda apuesta por la innovación conlleva un cierto riesgo. Supone también saber cambiar a tiempo, sin miedos ni reticencias porque se ve como un proceso normal que se lleva a cabo con profesionalidad y poco a poco.

Se avanza cada día más en la concienciación de lo importante que es la innovación, sin embargo queda mucho camino por hacer. Pregunto a las empresas ¿Por cuánto tiempo vais a permitir esto? La solución está en vuestra mano, usando las formulas más adecuadas a vuestra necesidades.

  1. Anonymous dice:

    “Dentro de la organización de la empresa, surgió hace unas décadas, el departamento de I+D, Investigación y Desarrollo, que últimamente, ha añadido una I más, para innovación. Normalmente, las empresas lo ven como un “cajón de sastre” que se encargará de hacer “todo lo nuevo”, sin especificar claramente el qué.

    Suelen ser un departamento dinámico, que desgraciadamente, sufre una desconexión con el resto de la empresa. Son “los bichos raros” que no se sabe qué hacen. Para los financieros, son los que gastan y no se sabe a dónde va; para los comerciales, son los que diseñan, pero nunca terminan las cosas; para Calidad, los que diseñaron mal… Y para muchos, son esos que tienen “muchos juguetitos”, pantallas de ordenador enormes donde sólo se ven rayas de colores… No se entiende lo que hacen y todo termina, de forma negativa, como que la apuesta por la innovación no sirve para nada, siendo una perdida de tiempo y dinero.”

    Esto es verdad para I+D, no para Innovación. A ver si aclaramos conceptos. Innovación nunca, por definición es un departamento separado tío. Cuando veo lo del departamento de I+D+”i” a uno se le revuelven las tripas. Con RRHH sin conceptos claros ásí va el país. A Ver si innovais un poquito vosotros los primeros.

  2. Juan Martínez de Salinas dice:

    Hola Anónimo,

    Gracias por tu opinión.

    Cada empresa es diversa y en alguna empresas comienza a verse ya el departamento de innovación separado del área de I + D porque las cosa comienzan a cambiar. Yo pienso que la innovación tiene que ser un valor propio de las compañías que este integrado en todos los rincones de la empresa dentro de las posibilidades de cada una. Y priorizando en las medidas a implementar. La innovación a veces no requiere una gran inversión de dinero.

    Por supuesto, deben innovar todos los departamentos. Recursos humanos como ya he comentado en más de una ocasión tiene que cambiar de mentalidad y comenzar a dedicarse en serio de la gestión de las personas y dejar de lado otro tipo de tareas residuales y administrativas que no aportan nada. Sino tal y como son conocidos hoy en día tenderán a desaparecer por la externalización.

    Saludos,

    Juan

  3. Anonymous dice:

    “el departamento de innovación”. Me dedico a eso del I+D que nadie entiende y el departamento de innovación es una aberración. La innovación se da en cualquier lugar de una empresa. Empresas como Zara no necesitaron jamás para que exhumaran todos sus departamentos esa innovación.

    El pragmatismo mata la I+D, la compartimentación la innovación, y en la mayoría de las empresas grandes los consejos de administración y direcciones se basan en la compartimentación ferrea de departamentos y en el pragmatismo del dinero. Las big farmas, las big IT,etc.. todas esas viven de comprar pequeñas empresas que son las que verdaderamente descubren, inventan e innovan (porque estas pequeñas no están compartimentadas!!!!). Cuando pasas de 1000 empleados y 20años en el mercado en la I+D y en la i estás en un callejón sin salida. Solo te queda abusar te tu poder económico y capacidad de hostigamiento político a las pequeñas empresas. Esto es el día a día en sectores innovadores que es a lo que me dedico.

  4. Juan Martínez de Salinas dice:

    Hola Anónimo,

    Muy interesante tu punto de vista.

    En efecto, la innovación como tal puede y debe producirse en cualquier rincón de la empresa siempre que se den las herramientas adecuadas para ello.

    En las empresas en la que hay demasiada jerarquía y excesiva compartimentación a nivel departamental no se innova nada sino que se da vueltas a lo mismo hasta que ya no se puede más.

    Las empresas más flexibles a nivel organizativo dan más opciones para que la gente innove y cree algo nuevo porque se les permite experimentar asumiendo el riesgo de que no salga a la primera. Las grandes empresas deciden comprar a estas otras empresas más flexibles haciendo que eso desaparezca al integrase en su burocracia.

    Saludos,

    Juan

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