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JEFES ¿TODOS IGUALES?

Hay muchas personas que hacen generalizaciones categóricas sobre algo, sin diferenciar caso por caso. Nunca todo es blanco o negro. Debemos saber diversificar con objetividad a pesar de que no nos guste o cueste.

Vuestras argumentaciones tienen que estar motivadas y basadas en unos hechos o personas concretas. No todos los hechos y personas son iguales, a pesar de aparentarlo a primera vista. Como suelo decir, debéis dar el margen de la duda hasta que no se demuestre lo contrario.

El tema que quiero abordar hoy es la generalización adversa que se hace de la figura del jefe o superior directo, metiendo a todos en el mismo saco, muchas veces sin razones para ello.

Hay profesionales que piensan firmemente que todas las personas que pasan a ocupar una posición de responsabilidad son nefastos, no ya por ellos, sino por la posición que van a desempeñar a partir de ese momento, algo que no es justo.

Debemos partir del hecho de que ocupar un puesto de responsabilidad que conlleve la gestión de personas no es fácil; es complicado por muchos factores que influyen. Tampoco voy a negar que haya muchos jefes cuyos puestos se les quedan grandes. Pero ante esto, hay que plantearse lo siguiente ¿Quiénes son los culpables? ¿Ellos por aceptarlos o las personas que les otorgaron ese puesto?

Si a cualquiera de vosotros os ofrecen un puesto de responsabilidad con todo lo bueno y malo que ello conlleva, lo más seguro es que digáis que sí, a pesar de saber que os pueda quedar grande. Normalmente va unido a una subida salarial apetecible que será difícil rechazar. Así que lo aceptaréis porque pensaréis que si os lo han ofrecido será porque algo ven en vosotros que no tienen otros. Un punto de vista negativo sería pensar que no había otro, o que es una forma de “buscaros las cosquillas” para así echaros a la calle sino cumplís con lo que se requiere de vosotros.

Por supuesto, creo que la responsabilidad de la culpa cae del lado de quien tiene la potestad de elegir a las personas, internas o externas, que van a ocupar puestos que conlleven la gestión de personas. El hecho de que una persona desempeñe muy bien su puesto actual no quiere decir que en todos vaya a ser igual. Habrá que tener en cuenta muchos factores que pasarán de largo en más de una ocasión.

También depende de la actitud con la que la nueva persona nombrada gestor de personas o equipos afronte este puesto, independientemente de tener o no experiencia, aunque la lógica hace pensar que la organización les dará unas directrices de soporte, que no siempre ocurre. Lo primero que debéis hacer para empezar con buen pie es saberos ganar a vuestros equipos y ser humildes yendo como uno más que quiere aportar lo mejor para la totalidad de las personas. Lo peor es intentar imitar a otras personas que fueron vuestros superiores anteriormente porque no siempre van a ser el ejemplo a seguir.

De todas formas los trabajadores debéis tener la mente abierta porque no todos los jefes son iguales. Hay muy buenos gestores de equipos que saben hacer de forma excepcional su trabajo pero para poder daros cuenta de ello debéis darles una oportunidad. El nuevo responsable no es el mismo que el anterior. Puede ser mejor o peor que aquel, pero no será igual. Cuando comienza a gestionaros un nuevo responsable debéis “formatearos” de nuevo y poner el contador a cero para ver qué os demuestra y aporta. El adoptar la postura de “vosotros contra el mundo” no es buena y os va a traer muchos quebraderos de cabeza.

Para empezar, si el nuevo responsable ve vuestra actitud, intentará cambiarla y si ve que no ponéis de vuestra parte, tendrá que llamaros la atención para dejaros las cosas claras, manteniendo una charla con vosotros para preguntaros, de forma abierta, qué os pasa con él.

En caso de que os encontréis dentro del grupo de profesionales que tienen verdadera inadversión a la figura del jefe con independencia de quien la ocupe debéis de preguntaros ¿Qué motiva esto? y seguidamente ¿En qué os beneficia esta postura?

A veces, detrás de esta actitud, se esconden motivos personales que hacen que estéis molestos con la organización por que creéis que ese puesto debía de ser para vosotros y no para otros. En este caso, si estáis así es por callaros y no plantear abiertamente vuestro interés para el puesto para que puedan contar con vuestra opción. A veces las oportunidades las tenemos que provocar nosotros mismos sino llegan. Pensad que no tenéis nada que perder y por intentarlo de forma adecuada no pasa nada teniendo claro que luego la empresa tomara la decisión que mejor le parezca a pesar de que vosotros luego estéis de acuerdo o no. Sin embargo, se decida lo que se decida, debéis afrontar la misma con madurez y buena actitud, analizando el porqué de la misma.

En otras ocasiones basáis vuestra actitud hacia el superior en experiencias anteriores, no superadas, haciendo que la figura del jefe, independientemente de quien la ocupe, veáis proyectada a esa persona que os lo hizo pasar mal, y os crea una coraza defensiva y de rechazo. Si es esto lo que os pasa, debéis en primer lugar reconocer vuestro problema e intentar ponerle remedio, aceptando y superando esa mala experiencia anterior, que os permita comenzar de nuevo.

No todas las personas son iguales cuando ocupan puesto de responsabilidad. Mucha gente no esta preparada y ejerce su puesto por inercia, subiéndosele su responsabilidad a la cabeza y piensa que ser jefe conlleva que los demás hagan lo que él diga. Hay incluso quienes adoptan actitudes autoritarias, haciendo un uso excesivo del grito para hacer cumplir sus órdenes.

Pero otros muchos saben escuchar, orientar y tienen claro que son uno más del grupo. Sabiendo que deben delegar y apoyarse en los otros y viceversa. Teniendo confianza mutua se consiguen las cosas. Luego, si hay problemas, saben que se deben solucionar hablando y también tienen claro que ellos no siempre tienen la razón.

¿Qué opinas? Por favor, cuéntanos tus experiencias con los jefes.

  1. José Miguel Bolívar dice:

    A lo largo de mi trayectoria profesional he tenido, contando el actual, 10 jefes distintos. Casualmente 5 jefes y 5 jefas.
    3 de los cinco jefes fueron realmente buenos jefes, uno de ellos excelente. Los otros dos entre regular y malo, sobre todo uno de ellos.
    En cuanto a las jefas, 2 de ellas han sido muy buenas, aunque sin llegar al nivel de los jefes buenos. Otra fue regular y las otras dos francamente malas, -peores que los jefes malos- sobre todo una de ellas que tiene el record de ser la peor de los 10.
    Como puede verse, hay de todo y no se puede generalizar.
    JM

  2. Juan Martínez de Salinas dice:

    Hola JM,

    Gracias por tu aportación.

    En efecto, hay de todo que es lo que intenta reflejar este post. Yo a lo largo de mi trayectoria también me he encontrado con responsables muy buenos y con otros que es mejor no recordarlos, porque la huella que me dejaron no es muy positiva, aunque de todo se aprende.

    Saludos,

  3. Suelo defender una idea: la mejor y casi infalible fórmula para promocionar en la carrera profesional es colaborar con tu jefe a que promocione él o ella y preparar a alguien para que tome tu actual responsabilidad. Surge de forma mecánica.

    Sin embargo, la actitud de muchas personas es la contraria: siempre es popular en corrillos y pasillos hablar mal y critar a los jefes por cosas importantes o nimias, profesionales o personales… el caso es no parecer un pelota ni demostrar identificación con la empresa…? Y además muchas personas no comparten información para evitar que otros puedan competir por sus puestos.

    En mi modesta opinión, es una actitud equivocada.

  4. Juan Martínez de Salinas dice:

    Hola Luís,

    Gracias por pasarte y participar en mi blog.

    La postura que plateas es muy adecuada ya que si uno trabaja colaborando con su superior para que todo funcione adecuadamente habrá recompensa para todos. Si uno tiene algún problema con su jefe tiene que solucionarlo con el y no criticándole o cotilleando sobre el con otros miembros de la empresa.

    Hay que intentar ser preactivos y trabajar por el bien de la empresa dejando a un lado los malos rollos compartiendo toda la información precisa para que todo el equipo gane.

    El problema viene cuando uno intenta hacer todo esto y no recibe más que desprecios de su responsable o empresa viendo que otros consiguen lo que no merecen. Lógicamente no siempre pasa pero más de lo que nos gustaría y esto frustra mucho a los afectados.

    Creo que hay tener un termino medio. Y lo que debe primar es lo que uno aporte al bienestar y productividad de la compañía. El día que sólo prime esto se acabaran muchos problemas endémicos existentes en las empresas.

    Saludos,

  5. Senior Manager dice:

    No pienso que haya jefes buenos ni malos, sino buenos y malos líderes.

    Como jefe, siempre he tratado de ser justo, pero nunca llego a ser apreciado por todos y siempre hay gente que me odia, sólo por mi forma de ser; por el otro lado, hay gente que me adora, tanto por mi forma de gerenciar, como por mi carácter, así que creo que es algo relativo.
    SM

  6. Juan Martínez de Salinas dice:

    Hola SM,

    Por supuesto, hablamos de bueno y malos líderes. Esta claro que a nivel de forma de ser es imposible conectar con todo el mundo. Sin embargo, hay que diferenciar la forma de ser y de gestionar a los equipos los lideres porque es algo distinto aunque este conectado.

    A un líder le pueden reprochar que no comunique bien o que no delegue pero no que tenga más afinidad personal con determinado miembro del equipo siempre que por esto no haya favoritismos por ello.

    Para mi no es tan relativo siempre y cuando ambas partes sean consecuentes de forma objetiva, cosa que muy pocas veces pasa.

    Saludos,

  7. Agustí López dice:

    Yo he tenido varios “jefes”, pero dos destacados. Uno de ellos marcó para siempre tanto mi vida profesional como mi forma de ser, me influenció enormemente en positivo. El otro, bueno, mejor lo dejamos.

    Recientemente en un seminario de liderazgo para jefes de turno estaban haciendo un ejercicio donde debían relatar cinco experiencias motivantes y cinco desmotivantes. Uno de ellos me dijo, el día más desmotivador de mi vida fue cuando me hicieron jefe de turno. Me llamó al despacho el director de la planta y me dijo que me hacían jefe de turno porque era el menos tonto de todos…Esa persona vive con la idea que no confían en él, que no agradan sus opiniones, que la dirección es la que manda y que él está para “aguantar marrones”. Así que se ha perdido una gran oportunidad en este y tantos casos donde un mal líder genera otro mal líder…

    Buen tema para el blog, por cierto!

  8. Juan Martínez de Salinas dice:

    Hola Agustí,

    Gracias por aportar.

    Efectivamente hay de todo. Siempre es mejor recordar a los buenos como referencia con los malos también se aprende lo que no hay que hacer aunque a esos es mejor olvidarlos.

    Lo que comentas es una realidad de porque tenemos malos lideres o jefes porque las personas encargadas de nombrarlos lo han hecho de una forma muy negativa que en vez de verlo como positivo lo ven como un mal necesario donde sólo se es una marioneta.

    No se puede nombrar aun jefe porque sea el menos malo de los posibles o el menos tonto según palabra de empresarios. El elegido tiene que convencer y en caso de que tenga carencias pulirlas para que haga bien su nuevo rol. La actitud es fundamental y con esas motivaciones que le marcan ya para siempre no ayudan en absoluto a ello. Una pena pero esto que comentas esta a la orden del día.

    Saludos,

  9. Gustavo Ruiz dice:

    Como surge de la sabiduría popular, sólo reconocemos y odiamos en los demás lo mismo que en nosotros.
    Me gustaría apuntar que los modelos de jefatura o liderazgo a aplicar dependen del tipo de actividad y de la situación de cada colaborador. En el caso de las empresas muy presionadas por los resultados, sean industriales, sean de servicios, la presión desciende y el ambiente suele enrarecerse. Como se han encargado de demostrar en numerosas ocasiones los biólogos que estudian la conducta animal, la cebra o el mono alfa se libera del estrés pagándola -mordiendo, golpeando- con la cebra de inferior estatus.
    Felicidades por tu articulo, muy ilustrativo.

  10. Juan Martínez de Salinas dice:

    Hola Gustavo,

    Gracias por pasarte y participar en mi blog.

    Eso es cierto que en función del tipo de organización el tipo de liderazgo es diferente, sin embargo, aquí comienza el error porque puede haber diferentes tipos de liderar pero sin olvidar que lo esencial es tratar bien a los equipos preocupándose por ellos y escuchándoles para poderles exigir y sacar de ellos el máximo.

    La conducta humana tiende a pagar sus frustraciones con las otras personas de su entorno porque no saben canalizar adecuadamente esos problemas y presiones que deberían hacerlo mediante la comunicación para desahogarse y buscarle soluciones.

    Saludos,

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