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CUANDO EL ENEMIGO ESTÁ EN CASA

En todas las organizaciones hay momentos buenos y malos. No hay que olvidar que son organismos vivos que están en constante movimiento que hace que vayan cambiando con el paso del tiempo.

Hay muchas organizaciones de distintos sectores profesionales que, llegado un determinado momento, rompen aguas por todos los lados. Y no porque lo que producen no sea competitivo o porque su sector esté en crisis, sino porque hay fricciones internas que provocan que, al final, la más resentida sea la propia empresa.

Siempre digo, que no hay que olvidarse de que, muchas veces, las empresas tienen al enemigo en sus propias filas. Suelen tratarse de trabajadores que se piensan que su parcela dentro de la compañía es su propia empresa, pasando por alto las directrices que vienen de arriba porque se creen que saben más que nadie. Así que muchas veces, las cúpulas directivas tienen que abrir la mente y no pensar que el problema está fuera; lo tienen delante suyo, lo que pasa es que tan sólo hace falta quererlo ver.

Las diferencias personales hay que dejarlas a un lado, dedicándose a realizar su trabajo de la mejor forma, en colaboración con las otras partes involucradas para que haya una sincronización en la que todos los actores vayan al mismo ritmo y evitar, así, la dosificación de esfuerzos que genera unos costes adicionales, evitables si la comunicación fuese fluida.

A veces son problemas de comunicación entre las diferentes partes internas encargadas de llevar a cabo determinadas tareas o funciones. Para que las cosas funcionen, todos han de poner de su parte. Porque si un parte comunica adecuadamente pero la otra no, las cosas se complican.

En un proyecto participan varias personas de distintos departamentos donde todos han de colaborar. Si sólo es una de esas partes es la que facilita la información que va obteniendo a la otra parte, pero la otra no hace lo mismo, sino todo lo contrario, manteniendo al margen a la otra parte, conllevará que, al final, la comunicación no fluya y el proyecto sea un fracaso.

También la elección de las personas ha de ser la adecuada. Suele ocurrir que ciertas personas que ocupan ciertas posiciones no están capacitadas. En realidad, ellos no tienen la culpa de estar ahí sino los que les pusieron ahí. Amiguismos los va a haber siempre, pero tendrán que ser conscientes de que es lo más importante, favorecer a ciertas personas, o buscar el bien de la empresa. Eso sí, allí donde meten mano estos “profesionales” suele terminar en problema.

Las compañías, en vez de aprender de los errores pasados, vuelven a cometer los mismos reiteradamente. Normalmente se debe a que en un principio, no se tomaron las oportunas medidas que hiciesen desaparecer el problema y evitar que volviese a producirse de nuevo. Cada persona debe ocuparse de lo que se le da bien y no pretender acometer otras funciones para las cuales no están capacitadas. Aunque, a pesar de esto, hay personas que se dedican a tomar decisiones, sin ton ni son, con un claro desenlace: la empresa sale perjudicada por permitir este tipo de cosas.

Una vez consolidadas este tipo de actos, que tienen consecuencias para las empresas, suele ser bastante difícil resolverlos, pues se trata de conocidos. Pero, por el bien de la empresa, habrá que ponerse firme y comenzar a ejecutar decisiones que solventen este tipo de situaciones. Aunque parezca una actitud un tanto infantil, la única forma de aprender para ciertas personas es mediante el castigo.

Si las empresas tienen en el cuadro de toma de decisiones a personas que incumplen las órdenes claras que se les dan y se dedican a hacer lo que quieren sin pudor a pesar de conllevar consecuencias negativas para la compañía, tendrán que ponerles freno. Llamadas de atención, ultimátum o decisiones más tajantes deberían implementarse.

En un grupo de personas, siempre habrá confrontaciones, más o menos serias. Pero como personas adultas, se tendrá que resolver mediante el diálogo. Si, por el contrario se opta por acudir al jefe y “chivarte” de que fulanito o menganito ha dicho o hecho tal o cual cosa, no va a resolver el problema. No se puede siempre depender de un jefe para solventar los problemas de convivencia. Un superior lógico, le invitaría a que solventase el problema directamente con la otra parte mediante el diálogo.

Luego en estas compañías suelen haber responsables que se piensan que por ocupar determinadas posiciones tienen derecho a hacer y decir lo que les plazca sin ningún tipo de educación. Se puede ser jefe, pero no por ello, hay que perder la compostura. No siempre la posición da la razón a las personas. Habrá que analizar los problemas para llegar a solventarlos.

También se puede dar el caso en el que la empresa no quiera ver el problema y se culpe a los empleados de ocasionarlo. Habrá quienes aguantarán sometidos, aunque se les desmotivará y no moverán un dedo por la empresa cuando ésta necesite su apoyo.

Las personas tienen sus necesidades, aspiraciones, etc. y en algún momento hay que prestar atención a sus demandas y cumplirlas porque si no se lleva idea de hacer ni cuando las cosas van bien, regular o mal ¿Cuándo es el momento?

La gente se cansa y no todo es cuestión de pagar más dinero sino de preocuparse por los trabajadores en todo momento. Escucharles cuando lo precisen, independientemente de si tienen o no razón. Intentar darles una solución que les satisfaga, dentro de lo posible.

Valorar a los trabajadores es de vital importancia. Hay que evitar el tan expandido lema de liderazgo “quien no esté contento pues ya sabe donde esta la puerta”; no suele ser buen compañero de viaje; a la larga traerá grandes problemas organizacionales que en comparación con los actuales, no tendrán parangón.

Y siempre he dicho que si esperamos algo de nuestros empleados, los primeros que deberá dar ejemplo son los superiores. Si estos, hacen lo que quieren y llegan cuando quieran, ¿cómo se puede pretender que los demás cumplan las normas? Las normas están para todos, independientemente del puesto que ocupen. Y esto no hay que confundirlo con excepciones o flexibilidad, siempre y cuando, esté justificada.
Para que la empresa vaya en línea recta hacia delante, la primera que tiene que querer hacerlo es la cúpula directiva, apoyándose en las personas que están capacitadas para hacerlo. El tener subordinados no consiste en tener esclavos que tengan que hacer el trabajo de los demás.

Cada persona tiene que defender su puesto con su trabajo, jugando limpio. En la gran mayoría de las ocasiones, en épocas de reestructuración de plantillas, pagan muchas veces justos por pecadores y a veces importa más el hacer que se hace que el hacer.

Así, las empresas tienen lo que se merecen; los encargados de guiar el barco toman las decisiones, erróneas o no. El que la empresa salga adelante supondrá que aquellos que tienen que encauzar todos los esfuerzos de los integrantes de la compañía, sepan lo que están haciendo y pongan el bien de la empresa como el único. Si lo que buscan es ganar más sueldo, trabajar menos, quitarse al que le molesta o hace sombra, ponerse medallas y fastidiar a sus subordinados, tendremos un claro ejemplo del tipo de persona que no queremos en la empresa. Será el enemigo que tiene la empresa.

  1. Senior Manager dice:

    Este tipo de problemas se originan, cuando desde un principio no se ha impuesto una disciplina interna coherente y cuando los encargados de velar por su cumplimiento, no han hecho lo que debían.
    Mas que responsabilizar a los empleados yo diría que son lós que velan por las políticas internas los que han de ser revisados.
    Las personas seguirán actuando igual, pero hay que ponerles límites.
    SM

  2. Juan Martínez de Salinas dice:

    Hola SM,

    Gracias por tus aportaciones.

    Lógicamente los dirigentes estratégicos de cada organización tienen que elaborar e implementar una disciplina interna homogénea y coherente haciéndola cumplir.

    Por supuesto, las personas con políticas o sin ellas van a intentar seguir haciendo lo que les interese, sin embargo, para ello los encargados de velar por su cumplimiento con el apoyo de la cúpula directiva tienen que hacer que lo cumplan porque para eso están las normas. El problema es cuando no hay coordinación entre estos dos últimos actores que deben estar unidos y ser uno.

    Saludos,

  3. Gorka Murcia dice:

    Suele suceder que muchas veces las propias personas no perciben exactamente lo que son = Miembros de un Colectivo con unos intereses comunes.
    Cuando la propia aspiracion de uno se antepone a las directrices de la organizacion o del propio colectivo, al final la situacion “estalla” , es humano por otra parte.

    Creo que la base es la “educacion” en la empresa sobre cual ha de ser el modo de actuar y los principios que rigen ese grupo, tanto en el trabajo como fuera de el (aplicable a otros grupos).
    La mejor forma de controlar es dar ejemplo y sobretodo saber decir si y no (premiar y castigar en su justa medida). Parece facil y a veces no lo es tanto

    Buena reflexion

  4. Juan Martínez de Salinas dice:

    Hola Gorka,

    Gracias por la aportación.

    Como bien indicas las personas olvidamos fácilmente que formamos parte de una organización en la que todos tenemos el mismo interés común trabajar para llevar a nuestra empresa los más lejos posible siendo todos uno.

    Cuando anteponemos nuestros intereses individuales a los grupales y colectivos la cosa estalla irremediablemente. Una cosa es preocuparnos por nosotros mismos y otra muy distinta ser egoísta para lograr nuestros fines importándonos poco nuestra empresa.

    Esto muchas veces falta porque no están claros los valores y principios que deben regir en todos los actos de una empresa para tener las cosas claras de cómo se debe actuar. Luego hay que dar ejemplo tanto para lo bueno como para lo malo porque así es como aprende el ser humano por desgracia.

    Saludos.

  5. Javier Zambrano dice:

    Excelente articulo.

    Aunque siempre creo que hay una doble culpa en este sentido, pero se expresa excelentemente bien aqui.

    Una conclusión muy objetiva.
    Saludos

    http://congresorh.wordpress.com

  6. Juan Martínez de Salinas dice:

    Hola Javier,

    Gracias por pasarte y participar en mi blog.

    Me alegra que te guste este post porque como bien dices he intentado reflejar todos los factores a tener en cuenta.

    Saludos,

  7. Como todos los temas que tocas, son realmente así en mayor o menor medida y cotidianos.
    Lo peor que puede pasar es que el jefe no sabe como administrar a las personas, termina haciendo conseciones con los más difíciles y a los que responden los siguen cargando con mas trabajo.
    Por eso, en mi opinion, la gestión de personas debe ser llevada a cabo por profesionales.
    Aunque tampoco es garantía.
    Un saludo

  8. Juan Martínez de Salinas dice:

    Hola Rosa,

    Gracias por pasarte y participar en mi blog.

    Intento tocar temas con los que todos en mayor o menor medida nos podamos sentir identificados.

    A veces como bien indicas los jefes no saben llevar adecuadamente a sus equipos porque se piensan que las cosas se solucionan dando margen a los problemáticos y forzando al máximo a los competentes sin que reciban recompensa por ello. Porque hay que hacer diferencias para todo no sólo para lo que les interesa a ellos.

    La gestión de personas tiene que ser compartida y pata hacer estas funciones bien hay que formar adecuadamente a las personas encargadas de gestionar equipos y trabajar conjuntamente.

    Saludos,

  9. Juan:

    Buenísimo!!. Perdona que te lea tan tarde. Voy con retraso. 🙂

    Cualquiera de nosotros se ve identificado en mayor o menor medida por los comentarios que haces, tanto en este artículo, como en anteriores.

    Una de las cosas que a mi me han pasado a menudo, es que cuando denuncias situaciones claras de “ese enemigo” que comentas, parece más que tu pasas a serlo para tu jefe directo. Es decir, no sabes al final si compensa denunciar algunas situaciones, cuando objetivamente sabes que el perjudicado vas a ser tu y las posibilidades de cambio nulas.

    Sabes a lo que me refiero?

    SANTO.

  10. Juan Martínez de Salinas dice:

    Hola Santo,

    Gracias por pasarte y participar en mi blog. Lo importante es que me sigas independientemente del ritmo que lleves. Siempre es buen momento para comentar sobre cualquier tema.

    La verdad que se a lo que te refieres. La gente no sabe aceptar un critica constructiva de otras personas y muchas de ellas ya te tienen rencor de por vida.

    Luego hay veces que acudes a tus responsables para denunciar determinada situación o para quejarte de algo y a partir de entonces sin saber porque esas personas van a por ti porque lo que les comentaste no les gusto. No están ahí para juzgar si les gusto o no sino para intentaros ayudar a buscar una solución buena para todos.

    Saludos,

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