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¿QUIÉN ES EL CULPABLE DE LOS ACCIDENTES DE TRABAJO?

A pesar de los intentos por reducir la siniestralidad laboral ¡no hay manera! En determinados sectores, continúan aumentando los accidentes de trabajo.

De poco sirven las campañas impactantes. Nos remueven el estómago o nos ponen los pelos de punta un instante para, posteriormente, olvidarlo. Nadie piensa que eso le puede pasar, ni siquiera, a nadie del entorno, hasta que ocurre.

Desgraciadamente, nadie estamos exentos de poder sufrir un accidente de trabajo. No sólo puede ocurrir en el mismo puesto de trabajo sino también de camino a o de regreso del mismo.

Las normas de seguridad están para cumplirlas. No obstante, se dan todavía excesivos casos donde se piensa que no se necesitan esas normas, por tener la cosa controlada. El confiarse es el mayor enemigo. La experiencia en el puesto de trabajo nada tiene que ver con la imprudencia de no querer cumplir con las normas de seguridad.

Debéis ser responsables y esto conlleva asumir los riesgos de vuestro trabajo y ponerles remedio, cumpliendo las normas de seguridad y usando los equipos de protección adecuados.

Igualmente debéis exigir a vuestras empresas que tengan las instalaciones preparadas a la normativa correspondiente para que se pueda asegurar el desempeño del trabajo de una forma segura. De la misma forma, os deben proporcionar los equipos adecuados para estar protegidos y daros la correspondiente formación sobre como utilizarlos en caso de ser necesario.

Debéis negaros a trabajar bajo condiciones inseguras para vuestra propia seguridad y la de vuestros compañeros. No hay nada que justifique el hacerlo. Esto es denunciable y las sanciones para los empresarios son severas. A veces, ciertos empresarios sin escrúpulos, amenazan con poner a ciertos trabajadores “de patitas en la calle” si se niegan a realizar el trabajo en esas condiciones de seguridad precarias en las que se “juegan” la vida.

Puedo entender que todos necesitamos el dinero para vivir y que para muchas personas el trabajar es vital para poder comer y que lo pueda hacer también su familia. Sin embargo, es preferible perder un trabajo a perder la vida.

Mientras se acepten este tipo de trabajos, se conseguirá ayudar a estos empresarios pero no ayudará a que esos puestos inseguros desaparezcan.

En otras ocasiones, los empresarios cumplen con la normativa pertinente y dotan a sus empleados de todo el material preciso para desempeñar su puesto con seguridad. Sin embargo, aquí son los trabajadores los que deciden no cumplir con la normativa de seguridad por considerarlo innecesario o incómodo. En este caso, los mandos intermedios tienen que intervenir, obligando a cumplirlo y en caso de negarse, proceder a amonestar a este tipo de trabajadores irresponsables.

Para sensibilizarnos tenemos que percibir las consecuencias cercanas y a eso ayudaría el recibir cursos formativos prácticos de concienciación sobre los resultados que conllevaría el no cumplir con la normativa de seguridad en nuestro puesto de trabajo o incluso, a la hora de conducir un coche.

Que las personas puedan vivir en primera persona lo que supone quedarse en una silla de ruedas les va enseñar una lección que no olvidarán y que hará que se percaten de esto. El tener contacto directo con personas iguales a ellos que han sufrido accidentes de trabajo por imprudencia o incumplimientos de las normas de seguridad va a ayudar.

Al fin y al cabo, los que están en esas condiciones antes eran personas con una vida similar a las suyas. Los accidentes de trabajo pueden provocar consecuencias irreparables que cambiarán la vida para siempre. Obviamente, se puede seguir viviendo, eso sí, con muchas más dificultades.

Adicionalmente, hay que hacer un gran esfuerzo con la población inmigrante que en su país están acostumbrados a realizar el trabajo sin ningún tipo de protección. Por lo tanto, el encontrarse con normas de seguridad por todos los lados les supone un cambio radical al que no les es fácil acostumbrarse.

Igualmente, hay que comenzar por explicarles por qué motivo se hace esto y hacerles ver que a lo que están acostumbrados no es normal. Ellos ven el morirse en el puesto de trabajo como un mal necesario que aceptan como algo normal y no es así. La vida humana tiene mucho valor y dedicando tiempo y medios lo conseguiremos. Pero no olvidemos, que para esto hace falta querer hacerlo.

A ciertas personas les parece muy gracioso todo esto que comento. Para ellos el ver una señal de velocidad permitida 120 Kilómetros es una solemne tontería y ellos como son mas “chulos” que los demás, incrementan la velocidad hasta que, desgraciadamente, provocan un accidente con consecuencias nefastas para ellos y para otras personas, víctimas aun cuando ellos cumplían la normativa. Este es un ejemplo trasladable a cualquier acto imprudente que muchos de vosotros cometéis. No vale decir que lo tenéis controlado y que a vosotros no os pasará porque, al final, os puede ocurrir.

Lógicamente, no hay que tener miedo; eso sí, hay que ser prudente y tener respeto a las advertencias de peligro o recomendación en los distintos ámbitos. Y hacer esto último es cumplirlo y dar ejemplo de lo que hay que hacer. El cumplir con la normativa de seguridad no os garantiza no sufrir un accidente pero hará que las consecuencias sean mucho menores. Vuestra vida depende de esto.

Debemos concienciarnos todos para que las cosas cambien. A veces los responsables de velar por nuestra seguridad dejan mucho que desear, aplicando una doble moral, según les interese. De las decisiones que toman a veces depende la seguridad de muchas vidas humanas. Que su vida no vaya a estar en riesgo no les da derecho para poder jugar con las de los demás.

Es necesario un mayor rigor a la hora de aplicar las normativa en materia de seguridad y tolerancia cero para los incumplidores de la misma que deben ser sancionados al máximo posible para hacerles ver, por las malas, lo que se negaron a ver por las buenas. Los actos tienen consecuencias y las malas decisiones son las que os pueden llevar a esta situación.

  1. José Luis del Campo Villares dice:

    Buenas.

    La ley estás para cumplirla. Lo ideal estaría en que no llegase a necesitar inspecciones de trabajo por que la propia empresa ya las realizase. Pero esto es una utopía.

    Saludos

  2. Juan Martínez de Salinas dice:

    Hola José Luís,

    En efecto, la ley está para cumplirla con rotundidad.

    Si la verdad que las inspecciones las deberían realizar las propias empresas siendo ellas conscientes de sus fallos para ponerles remedio sin mirar hacia otro lado o echar balones fuera.

    Sin embargo, esto a día de hoy es algo impensable.

    Saludos,

  3. Jose Miguel Bolivar dice:

    Juan, un post muy interesante y acertado con el que coincido plenamente.

    Sé que es difícil y costoso pero las sanciones a empleados y empresarios por incumplir las normas en materia de seguridad laboral deberían ser más frecuentes y cuantiosas.

    JM

  4. Juan Martínez de Salinas dice:

    Hola JM,

    En efecto, las sanciones tanto a los trabajadores como al empresario por este tipo de incumplimientos deberían ser mucho más frecuentes y por una cuantía ejemplar.

    A veces el ser humano sólo aprende por las malas y hay hacer respetar la ley.

    Saludos,

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