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¿ESTÁIS ADICTOS A VUESTRA BLACKBERRY, TELÉFONO MÓVIL, PORTÁTIL O PDA?

Cada vez surgen más accesorios electrónicos o “gadgets” usando el término inglés, que nos ayudan a desempeñar con rapidez nuestro trabajo, aunque también nos enganchan de continuo al mismo, teniendo el efecto negativo de que no nos dejan desconectar.

En particular, me refiero al teléfono móvil/blackberry, PDA, portátil, etc. de empresa que se facilitan para mantenernos conectados o ayudarnos en el desempeño de nuestros trabajos cuando nos encontramos fuera de la oficina.

Este tipo de herramientas son cada vez más usadas y ya no solo se facilitan a los puestos que tienen necesidad de los mismos, aunque queda a la discreción de cada empresa a quien dotar de estos “artilugios”.

A las empresas, en el fondo, les conviene disponer de estas herramientas que van a hacer que sus trabajadores estén conectados a las mismas mucho más allá de su horario laboral. No es arriesgado decir que estas herramientas cada vez más sofisticadas enganchan y hacen que se tengan todo el día encendidas o que se estén chequeando constantemente por sus usuarios. Las empresas no obligan a ello, sin embargo, tampoco dicen nada porque bastantes de sus trabajadores lo hagan.

Esto, a la larga, repercute negativamente porque hace que los trabajadores que las poseen sean “esclavos tecnológicos” por no saber desconectar del trabajo ni en su tiempo libre. Esto comienza poco a poco, llevándonos un día el portátil de empresa o la PDA a casa, hasta hacer de este hecho puntual una rutina que irá pasando de tenerlas enchufadas a ratos a no desconectarlas hasta bien entrada la noche.

Obviamente, habrá veces que se requiera, fuera de nuestro horario laboral, tener que llevar conectado el portátil, teléfono móvil/blackberry o PDA para resolver una incidencia o asunto laboral de urgencia. Al ocupar puestos de responsabilidad en la compañía se tiene más presión y se nos va a exigir más allá de nuestro horario.

Por regla general, estas herramientas de trabajo, al acabar nuestra jornada laboral deberían quedarse en el trabajo hasta el día siguiente o, si las tenemos que llevar con nosotros, se deberían desconectar al finalizar nuestro horario para podernos dedicar a nuestra vida personal, desconectando adecuadamente del trabajo hasta el día siguiente. No hay nada que no pueda esperar. ¿Cuántas cosas que tengas que resolver con estas herramientas fuera de tu horario de trabajo son realmente urgentes?

Este tiempo habitual que dedicas al trabajo fuera del horario laboral de forma habitual no tiene precio, por mucho que se te pueda recompensar de alguna manera. Tu tiempo libre es para que lo disfrutes, desconectándote del todo de tu rutina laboral. Obviamente esto hay que saberlo aplicar a las circunstancias particulares de cada uno y al puesto que ocupemos dentro de nuestras organizaciones. Si que es cierto, que para determinados puestos, como por ejemplo, un comercial, sobretodo de exportación, deberá tener más flexibilidad a la hora de estar disponible para sus clientes, puesto que las diferencias horarias en según qué partes del mundo hará necesario el estar disponible.


No obstante, no es recomendable hacer de nuestro teléfono móvil de empresa nuestro teléfono móvil particular porque es una forma de viciar a tus responsables y clientes a llamarte en cualquier momento, sin una necesidad real para ello. Tiene más inconvenientes que ventajas.

Muchas veces, determinadas personas que ocupan cargos directivos se creen imprescindibles y ven necesario el estar constantemente conectados al trabajo a través de una de estas herramientas. Es una necesidad relativa, que no real, producida por su propio subconsciente, que le hace crearse sus propias obligaciones, no siendo requeridas por su organización.

Si os encontráis en una situación parecida tenéis que plantearos las siguientes preguntas ¿Quién te exige llevarte estas herramientas a tu casa todos los días? ¿Por qué las tienes constantemente conectadas? Lo que resuelves fuera de tu horario laboral ¿podría esperar al día siguiente?

Es más, no olvides que en todas las empresas se disponen de los datos de contacto personales y si te necesitan fuera de tu jornada laboral, te localizarán.

Debes afrontar el verdadero motivo que te hace estar constantemente conectado al trabajo porque no es algo normal ni bueno. Hay que saber organizar nuestro tiempo porque el día tiene 24 horas y da tiempo a todo lo importante, dedicando a cada cosa, su tiempo justo. Cada cosa tiene su momento, no lo olvides.

A largo plazo, habrá que poner regulación a esto porque en breve comenzaremos a tener adictos a estas herramientas por voluntad propia o no, convirtiéndose en un tipo de adicción peligrosa para la salud de los trabajadores.

Otra cosa muy distinta es que en tu organización te obliguen a esto; en este caso tendrás que sentarte con tus responsables para llegar a un acuerdo que sea lógico.

Si se te exige más allá de los parámetros de tu jornada de trabajo se te tendrá que recompensar adecuadamente porque, al fin y al cabo, ese tiempo es tiempo extra de trabajo que sacrificas de tu tiempo libre.

Por otro lado, no hay que olvidar que cada caso es un mundo a parte, que hay que analizar cuidadosamente para determinar algo con rotundidad.

Simplemente quiero que reflexionéis sobre el tema para que me deis vuestras propias conclusiones sobre este asunto.

¿Estáis adictos a vuestra blackberry, teléfono móvil, portátil o pda?

  1. optimainfinito.com dice:

    Muy buen post. Me ha gustado mucho la frase “se creen imprescindibles y ven necesario…” y también lo de “producida por su propio subsconciente”.

    La pregunta que me hago es: ¿por qué se vuelve la gente adicta al móvil, la blackberry o el portátil?

    JM

  2. Juan Martínez de Salinas dice:

    Hola JM,

    Me alegro que te guste.

    Es todo un misterio como la gente puede llegar a depender tanto de estas herramientas.

    Saludos,

  3. SIN MÓVIL NO PUEDO VIVIR

    Los que nacimos a caballo entre la era analógica y la digital, con lo que la desorientación que los cambios conlleva. Vemos como las nuevas tecnologías se han instalado en nuestras vidas como cosa parida y alumbrada, para dar voz de nuestras lejanas palabras .Y una de ellas, es el teléfono móvil.

    La televisión en color, fue anular los mates acromáticos y bipolares colores del blanco y negro. El video reproductor, fue la magia de como tener el cine en casa. Y la telefonía móvil, allá por los noventa, parecía herramienta adjudicada sólo para ejecutivos y gentes selectas de jactancia y vanidad demostrada.

    Hoy, sería impensable no tener un aparatito celular como cosa normal, y hasta necesaria en nuestra vida cotidiana. Porqué, tener la palabra en el instante y en cualquier lugar, es demasiado tentador y seductor para los alientos rotos y estos tiempos que caminan tan deprisa. Las ondas navegan como en un río de afluyente, que recurva por las sendas las palabras viajeras que circulan por el aire; de oído a oído, de boca en boca van las palabras viajando por el viento que las transporta mudables y amenas. A veces, para que se oigan nuestras tristes quejas. A veces, nuestro más anhelo deseo de ser amadores y amantes que se nos olvidaron dentro de la sien. O las medidas de ese armario de cocina que hace tiempo que debemos de comprar.
    Las compañías de telefonía, suelen echar el fruto después de la semilla, buscando adeptos por los rincones más callados y silenciosos de la juventud. Para convertirlos en discípulos de la tecnología más condicional, siendo los usuarios, siervos para esta nueva “religión” tecnológica de este siglo XXI, emanando del dictado de las multinacionales ambiciosas, que se retroalimentan de la gula, de una necesidad de estar comunicado y localizado al instante.

    – ¡Hostia! Me he quedado sin cobertura. ¡Esto es mi ruina!

    Quitarle el móvil a un adolescente, sería como castrar su libertad más honda y de íntimo suspiro, quedando su alma quebrada y desnuda, inherente. Pues sin el artilugio, el joven traumatizado y aterrado por la impresión de desviarse del camino, tóxico y adictivo de la tecnología, se vería perdido en un mar de adversidades. Sintiéndose sólo y mutilado de su desgracia más tormentosa y de angustia más insufrible, para dejar de ser un ser comunicativo, traumatizando su participación de adicción, no de necesidad.

    – ¡Mi móvil hace fotos y videos, y se conecta a internet!

    Los yo-yos y las peonzas pertenecen más al “paleolítico” pasado que a los tiempos vanguardistas y bendita locura del progreso. Pues girando la cabeza sólo un poco, lo podemos ver en cercano pasado, de un ayer que no hace tanto. Donde tener un teléfono de línea ya era cosa de civilización y progreso más anticipado.
    La “bestia” de la colonizadora tecnología, ha avanzado con legiones mandadas por el oráculo de los celulares, viviente imagen de la red de comunicación más agresiva, desviando el polo magnético de la locura, que señala hacia todas direcciones y puntos cardinales de nuestras estresadas y agobiantes vidas.

    Ni una sola onda perdida que se evada por el camino que va al oído, ni se pueda escapar hacia el infinito cielo, corriendo el peligro (el temor) de perder el factor humano, sustituyendo los susurros por voces de metal. Y como ciudades tecnológicas, viviremos amurallados por las ondas de los wifi y los GPS, con el peligro que conlleva el sembrar semillas de soledad, quedando aislados por la piedra muerta de la muralla apantallada, invisible a los ojos, pero permeable a la visión tibia de la necesidad de conversar livianamente, para acabar encerrados en medio del expresivo silencio de un palacio desierto que es la ciudad, donde somos muchos y, a veces, parece que nadie dice nada.

    Sergio Farras, escritor tremendista

  4. Hola Sergio,

    Gracias por pasarte y participar en mi blog.

    La tecnología es un avance en muchos sentidos aunque nos hace ser muy dependientes de ellas sin darnos cuenta de que debemos marcar límites. Uno se queda un dia sin batería en el móvil y parece que le falta algo imprescindible y si lo pensamos fríamente no se acaba el mundo.

    Saludos,

    Juan

  5. Gracias a tí Juan. Un abrazo.

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