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“DULCE” NAVIDAD

Con la llegada de las navidades, todos los años por estas fechas, se produce una cosa increíble para los tiempo en los que vivimos; no es otra que un parón generalizado de la actividad profesional en todos los sentidos. Desde aproximadamente el 20 de diciembre hasta pasado el puente de Reyes toda actividad se paraliza, excluyendo, claro está, el sector comercio y servicios públicos.

Son muchas las empresas que cierran durante las fechas navideñas para poder centrarse en las celebraciones y disfrutar de unas merecidas vacaciones. Curiosamente, es precisamente durante estas fechas, que el sector comercial hace más de la mitad de sus beneficios (empresas de alimentación, juguetes, etc.).

Pero nadie ha de protestar por tener unos días de reposo, de desestress, y de poder estar con la familia… ¿pero es esto real? Con la llegada del primer día de vacaciones navideñas, muy próximo a nochebuena, llega la presión de comprar los últimos regalos (a veces, todos por no haber tenido tiempo de comprarlos anteriormente). El mogollón de la oficina, con papeleo, reuniones, teléfono, problemas, conflictos da paso al mogollón de tiendas, gente, cansancio, no hay talla, no hay color, luchas por quitarle al de delante el último ejemplar de lo que andabas buscando. Luego hay que ir al supermercado, comprar todo aquello necesario para la cena, si no tienes suerte y te toca ir a casa de la familia de tu pareja… Los niños, tampoco tienen colegio… y anda que no dan mal estos días. Gente, y más gente.

Llegan los días grandes… y con ellos no me refiero a las fiestas locales, sino a las cenas de nochebuena y navidad. Las navidades, lejos de ser una época donde toda la familia se junta y comparte unos días, se ha convertido en una época de consumismo innecesario, donde la familia, tiene que compartir mesa con “extraños” que tan apenas conoce o tiene relación.

Esa época de ensueño que nos “pintan” las películas americanas no es real (bueno… la verdad es que de lo que viene del otro lado del charco, poco se puede creer uno). Estas películas nos están haciendo perder las tradiciones propias. Dentro de poco nos tendremos que plantear ¿quiénes son estos tres “guiris” con camello?

Las discusiones familiares empiezan con el roce, con los regalos, con el “fíjate lo que me ha dicho” o con el “Ya le vale comprarme esto o lo otro”.

Uno, que anhela la llegada de estos días durante gran parte del año, empieza a mirar en el primer día de trabajo, para poder “escapar” de la cruda realidad de la Navidad.

Pasadas estas fechas, siempre decimos que al año que viene nos los vamos a plantear de otra forma y nos olvidamos de que el año próximo vuelve a casa por navidad, definitivamente estamos perdiendo los papeles.

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