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INTELIGENCIA

En todo proceso de selección nos planteamos, de una forma u otra, cuál es el nivel mínimo de inteligencia que deben poseer los candidatos elegidos para ocupar un determinado puesto de trabajo.

Planteo una pregunta:

¿Cómo definir la inteligencia?
La inteligencia general puede ser definida como la capacidad de un individuo de aprender con rapidez y exactitud una tarea, una manera y/o habilidad en las condiciones adecuadas de aprendizaje. Tiempos más cortos de aprendizaje y una mayor concreción indican unos niveles más elevados de inteligencia general de esos candidatos.
Esto sería sólo un tipo de inteligencia, concretamente aquella que sirve para resolver necesidades académicas, pero no olvidemos que existen más tipos de inteligencia, como la inteligencia práctica o funcional que sirve para resolver y desempeñar de forma satisfactoria tareas propias de cada puesto de trabajo y por otro lado tenemos la inteligencia adaptativa o imaginativa que nos sirve para buscar soluciones alternativas a problemas nuevos e imprevistos.
Lógicamente fijar de forma detallada el nivel de inteligencia necesario para desempeñar un determinado puesto de trabajo es complicado.
Por otra parte, este concepto se complica si tenemos en cuenta la llamada inteligencia emocional. En la vida cotidiana, social y profesional, observamos que las personas que triunfan no son siempre las más inteligentes, en función de las puntuaciones obtenidas por ellos, en las diferentes pruebas que lo certifican, sino aquellas personas que saben actuar de una forma única, basada en el control de sus emociones.
Para finalizar dejo una pregunta en el aire:
¿Cómo podemos medir de forma objetiva la inteligencia?

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